Orgullosos nominados en los TweetsAwards buscan apoyo para ganar.

Ya hemos llegado a la final, ahora nos falta el último empujón, ¿nos seguís dando vuestra confianza? Es fácil, solo tenéis que twitear apoyando a @JARodriguez, @Clicfox y @DolceGustoES con tweets como estos:

#TA2012 #CmGeek @JARodriguez porque… (motivo)

#TA2012 #CmResolutivo @DolceGustoES porque…(motivo)

#TA2012 #Mejores140 @Clicfox porque… (motivo)

#TA2012 #MejorHashtag @Clicfox porque… (motivo)

#TA2012 #TweetFoto @Clicfox porque… (motivo)

… y nos vemos en los TweetsAwards!

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La Red está en buenas manos… las vuestras.

Las redes sociales nunca serán patrimonio de las Marcas ni estarán en manos de las Marcas, lo cual es una estupenda perspectiva para todos los usuarios y es una perspectiva particularmente buena para las Marcas (entiéndase el término en sentido amplio: empresas, instituciones, organizaciones, gremios, colectivos, asociaciones…).

Las Webs tienen dueño, las redes sociales no. Las redes sociales han sido y serán patrimonio de las personas.

En última instancia, si la presencia de las Marcas satura las redes sociales, las personas terminarán por abandonarlas… y surgirán otras nuevas. La Sociedad en red no tiene vuelta de hoja.

En cada nuevo territorio, cada nuevo espacio en el que las personas se relacionan, las Marcas desean tener presencia. Así ha sido y así seguirá siendo, es lógico y es natural. Es el funcionamiento de eso que llamamos “Mercado”. El problema es que, por regla general, la estrategia de las Marcas para tener presencia en esos espacios está más cercana de la colonización que de la colaboración.

Las Marcas ansían relevancia y para obtenerla han desarrollado unas líneas de actuación que van desde la publicidad tradicional, pasando por la esponsorozación de actividades y eventos, hasta su inserción (product placement), más o menos sutil, en los  contenidos que a las personas nos gusta consumir, sean películas, series de televisión, o incluso obras literarias.

La fiebre colonizadora de las Marcas se ha topado, finalmente, con las redes sociales. Un entorno en el cual ninguna de las estrategias que han venido desarrollando hasta ahora da buenos resultados. Es más, se trata de un entorno donde ese tipo de estrategias está más cerca del rechazo que de la indiferencia.

La presencia y participación en redes sociales requiere un conocimiento profundo de las redes sociales, de los hábitos de uso, de los comportamientos relacionales, de la creación, gestión y administración de contenidos y comunidades. Requiere una estrategia clara, unos objetivos definidos y entender la conversación como servicio.

Y en todo este “nuevo mundo”, en este nuevo paradigma donde lo único inalterable es el cambio constante, donde los individuos son más significativos que las organizaciones, lo que une a las organizaciones con las redes sociales es, en muchos casos, el criterio, el buen hacer, el conocimiento, el compromiso, el estímulo y la auto exigencia de “una sola persona”: el Community Manager.

Como he expresado en múltiples ocasiones, no creo en la denominación de Community Manager, es una pobre etiqueta que le hemos impuesto, cual condena, a los profesionales cuya misión es tejer y gestionar la presencia de las organizaciones en las Redes. Coincido plenamente con Julio Pérez-Tomé (@JulioPTR) y con su excelente post “adiós Community Manager, bienvenido Community Team”. Comulgo más con el Community Management como área estratégica que con el Community Manager como figura táctica.

Pero, a día de hoy, la realidad es la que es y hay muchas organizaciones (pequeñas, medianas, grandes y muy grandes…) que siguen teniendo su presencia en redes sociales colgada de la espalda de una sola persona. Un auténtico llanero solitario que debe librar más batallas dentro que fuera. Es alguien que dedica más energía, esfuerzos y desvelos a convencer, controlar y gestionar las presiones internas que a gestionar, dinamizar y estimular la conversación externa.

Por resumirlo de manera un tanto extrema (o quizás no tanto…), es alguien cuyo mayor quebradero de cabeza es un jefe alejado el mundo “2.0” que piensa que para este trabajo del Facebook (término que resume, para muchos, el universo de las redes sociales) sería suficiente con que viniese unas horas su sobrino, que se pasa el día enganchado a la red y domina cual experto…

En esto del Social Media, siempre hay un sobrino que lo haría mejor y más barato. Igual que en esto de las Webs, siempre hay un cuñado que lo haría mejor y más barato… La familia tiene siempre mucho peso es las cosas que alegremente se ignoran… la misma familia de la que uno se acuerda cuando las cosas van mal…

Y, por suerte, además de sobrinos, cuñados (con todo mi respeto para todos los sobrinos y cuñados que en el mundo son y han sido…), responsables que opinan sobre lo que no saben, jefes que exigen pero no aportan, consejeros delegados que ni aconsejan ni delegan… Además, y sobre todo, hay un enorme grupo de personas con sentido común que, bajo la etiqueta de Community Manager (u otras variopintas, como, por ejemplo, “el chico de las redes” o “la becaria del Facebook”…) hacen que muchas empresas, Marcas, organizaciones e instituciones, tengan una presencia decente y una participación coherente en el entorno Social Media, incluso a pesar de sí mismas.

Hay un parte importante del trabajo de los Community Managers que es preservar a las Marcas de sus propios demonios, de sus egos, de sus megalomanías, de sus delirios de colonización. La otra parte es hacer las Marcas humanas, personales, cercanas.

Por eso este post va dedicado a todos los Community Managers. A los famosos, a los que hablan en los foros y trabajan para Marcas de postín, a los desconocidos, a los que combinan la gestión de la presencia en las redes con otras ocupaciones que en sus organizaciones tienen a bien encomendarles, a los que consiguen ganarse bien la vida, a los pluriempleados, a los que están en nómina, a los freelance, a los que dedican esfuerzos a formarse, a los que buscan siempre algo más que aportar a sus organizaciones o a sus proyectos, a los que comparten conocimiento y preocupaciones con los colegas…

Este post también va dedicado a las Marcas que apuestan por la profesionalidad y el buen hacer en las redes, por formar a sus equipos, por creer de verdad que los usuarios son el centro, por aportar valor y esfuerzo sin caer en el cortoplacismo, por entender que hay que dar antes que recibir. Por hacer el esfuerzo de ser participativas, dialogantes y respetuosas. Por no obsesionarse con ser grandes y esforzarse por ser útiles.

Pero permítanme que, en primer lugar, dedique este post a unas cuantas mujeres y hombres que empujan hacia arriba este oficio. Este post va dedicado a mis alumnas y alumnos de la Online Business School (OBS). Este post es para todos los que os habéis encontrado con la circunstancia de ser mis alumnos, a todos los que he tenido el honor de ser vuestro profesor.

En este blog escribimos por diferentes razones: para compartir, reflexionar, analizar y entender, para cuestionar y aportar. Escribimos porque escribir es conversar y la conversación es la base de la Comunicación y es la base de los negocios, hoy más que nunca. Y también escribimos para agradecer. Así que, Damas y Caballeros, queridos alumnos de los PCM, PMO y MMOCE, colegas twitteros de #pcm1011, #cmobs, #pmo2011, #obs1105, #pcm1109 … Gracias por estar ahí. Gracias por el esfuerzo, la profesionalidad, la entrega, el interés y la sensibilidad. Seguimos en la brecha.

Gracias a todos vosotros porque sois la representación de los profesionales que hacen de la Red un lugar “mejor en el que vivir”. Gracias a todas aquellas Marcas que deciden confiar en los buenos profesionales para construir su reputación online y fortalecer su negocio en el entorno digital.

Ah!, y a todas aquellas marcas, empresas e instituciones que deciden que de la estrategia y la gestión de su presencia en el entorno Social Media puede encargarse un “sobrino“, les deseo mucha suerte. La van a necesitar.

José Antonio Rodríguez @jarodriguez

Autor y lector. Lo que la imprenta ha unido que no lo separe el iPad…

Acabamos de celebrar el Día Internacional del Libro 2011. Un día en el que, al menos en la gran mayoría de lugares, el libro electrónico, el libro digital, ha tenido escasa presencia.

Autores y lectores se han visto las caras en la firma de libros, se han intercambiado saludos, elogios y algunas frases cordiales. Entre ellos hay una relación que apenas ha variado desde que la imprenta hizo accesible la literatura para todos. Entre autores y lectores hay complicidad, acuerdos y desacuerdos, admiraciones y desplantes… y algo más?

Sí, entre ellos también hay tecnología. La tecnología que hace posible el libro en formato digital. Pero la tecnología no consolida una relación, la puede acelerar, en un sentido o en otro, la puede enriquecer o saturar. Son las redes sociales las que marcan la diferencia.

La tecnología significa una gran evolución. Las redes sociales representan una verdadera revolución.

Entre autores y lectores también un negocio. Un negocio con una estructura conservadora, una perspectiva cambiante y muchas preguntas por responder.

Hace algo más de un año escribí un post sobre este tema: Leer 2.0. El libro electrónico es algo más que un nuevo soporte para la lectura, lo cambia todo.

Las premisas sobre las que fundamentaba mi reflexión de entonces siguen siendo válidas. Sin embargo, un año es mucho tiempo, y en ese tiempo han pasado muchas cosas. Apuntaré tan solo algunas de las más relevantes y recientes:

  1. los ebooks incorporan publicidad 
  2. las empresas de Telecomunicaciones entran en el negocio editorial digital
  3. los tablets invaden el mercado capitaneados por el fenómeno iPad
  4. Google abre su propia tienda de libros digitales
  5. Android planta cara a iPhone en el terreno de las aplicaciones para leer ebooks
  6. la Realidad Aumentada llega a los libros de texto
  7. guías de viajes digitales personalizadas
  8. los libreros asumen que el futuro pasa por las redes sociales
  9. el sector editorial afronta cambios en su modelo de negocio
  10. las bibliotecas y los préstamos de libros digitales entran en escena

Y a estos 10, digamos, indicadores hay que añadir una realidad que crece día a día:

En este nuevo contexto, la transformación del negocio editorial es necesaria y empieza a hacerse evidente. La mayor dificultad, en estos momentos, es que resulta evidente que el viejo modelo tiene fecha de caducidad pero el nuevo modelo todavía no está definido y desarrollado para entrar en acción. Esto provoca resistencias y hace que la oferta no haya tomado aún una velocidad de crucero que la equipare con la demanda.

Libranda representa un punto de inflexión en el cambio de modelo de negocio, y su enfoque de mercado (en lengua española) abre una perspectiva interesante a la que, con toda probabilidad, le saldrán imitadores, competidores y aliados en el futuro inmediato. Libranda es un centro de servicios B2B donde, según su propia definición, “Trabajamos diariamente para ofrecer a editoriales y tiendas un conjunto de servicios globales para gestionar el entorno digital”. Gestionar el entorno digital, ahí reside la clave.

Pero nadie dijo que fuera fácil. Muchos frentes siguen y seguirán abiertos: los derechos de autor, el modelo de distribución, la comercialización de los ebooks, la estandarización definitiva para la normalización de libro electrónico (EPUB), y podríamos seguir. Sin embargo, pondremos sobre la mesa únicamente 3 líneas de evolución que, sin duda, marcarán el devenir del “libro 2.0” en el corto plazo:

  • La nueva relación autor – lector:

El libro, entendido como el contenedor de una historia, sea de ficción o no, es social por naturaleza e individual por obligación.

Social por naturaleza porque sin la participación, cada uno en su rol, de autores y lectores las historias no existen y los libros tampoco. Pero los medios para la reproducción de las obras y la edición masiva de las mismas nos ha llevado a una relación unidireccional: unos crean y otros leen. La tecnología, pero sobre todo la interconexión, Internet, las redes sociales, han roto ese obligado marco de relación. Los libros ya pueden ser participativos, colaborativos, corales…

Posiblemente asistiremos a una dinámica donde, en buen número de obras, los “lectores” producirán una parte del contenido, y los “autores” otra. Lectores y autores en una nueva relación. Cómo se desarrollará esa relación? No lo sabemos. Pero sucederá. Ya está sucediendo.

Como ejemplo les invitamos a conocer, y participar, en un libro colaborativo, se trata del proyecto Ikeaspensado, un wikilibro solidario, un libro que se está escribiendo entre todos quienes quieran participar y cuya finalidad es ayudar a niños necesitados.

  • La lucha contra el libro desechable:

Lo que fácilmente se consume, fácilmente se desecha. Los libros, que siempre han tenido una elevada carga de trascendencia (unos más que otros, desde luego, pero trascendencia al fin y al cabo), podrían ver como su tránsito hacia el mundo digital los convierte en un consumible más, en un contenido de menos valor, en un elemento más posicionado en el sector del entretenimiento que en el ámbito de la cultura.

No vamos a entrar a valorar ni la perspectiva literaria, ni cultural, ni filosófica de lo que la obra literaria significa. Pero, desde luego, la literatura es un arte y la humanidad ha necesitado y necesitará siempre de las artes para seguir evolucionando culturalmente. Las sociedades, las economías, deben muchos de sus principios fundamentales a las artes.

Cuando la tecnología y las comunicaciones abren nuevas posibilidades debemos aprovecharlas. Y lo estamos haciendo. Y seguiremos haciéndolo. Pero hay una tentación evidente ante cualquier “herramienta” que permite hacer fácil y masivamente consumible cualquier cosa, sea cultura, entretenimiento o bebida energética.

Tenemos a los Cervantes, Shakespeare, García Márquez… como referentes culturales y literarios de la parte 1.0 de nuestra historia. Ahora hay que esperar a sus homónimos en la era 2.0. Cuando eso suceda, podremos tener la razonable seguridad de que lo que la imprenta unió el iPad no lo ha separado: creación, arte, cultura y entretenimiento al alcance de todas las personas sin renunciar a la calidad, la crítica, la trascendencia y la estimulación de la mente en su más hondo significado.

  • La Red como extensión  de la historia:

Un libro contiene una historia, pero nos permite imaginar muchas más. Es la esencia de su magia.

Hemos hablado en este post de la relación entre el autor y el lector, pero, y la relación entre el lector y los personajes de la historia? Qué posibilidades ofrecen las redes sociales desde la perspectiva creativa? De qué manera se puede plantear un diálogo con los lectores, o futuros lectores, antes incluso de que el libro llegue a las librerías? Cómo se puede llevar la narrativa a diferentes medios, enriqueciendo la historia e involucrando al lector?

Ediciones Destino (Grupo Planeta) nos confió el lanzamiento de la nueva novela de Pablo Tusset, el autor de la famosa “Lo mejor que le puede pasar a un cruasán“. Un lanzamiento que hemos llevado a cabo exclusivamente en el entorno Social Media y que, a punto de cumplir su tercer mes de andadura, nos demuestra que apenas estamos explorando las muchas posibilidades que el universo 2.o nos proporciona.

En Lewis & Carroll hemos desarrollado una acción innovadora en el sector editorial (de hecho, la estamos desarrollando porque la acción esta “viva” en el momento de escribir este post y continuará…). Una estrategia 2.0 para un lanzamiento editorial que se aleja de las promociones al uso y de la presencia al uso de los libros en las redes sociales.

Oxford 7, la novela, llegó a las librerías el día 5 de abril, pero la aventura en la Red comenzó 2 meses antes, el 5 de febrero. En breve elaboraremos un “caso de estudio” con la estrategia de Oxford 7 comentada y la compartiremos aquí. Pero, mientras tanto, a día de hoy, 25 de abril, estos son algunos datos de los resultados de la “operación Oxford 7 2.0“:

  • más de 250.000 vistas de los contenidos compartidos en la Página de Facebook Oxford 7 Revolution
  • más de 3.000 seguidores entre la Página de Facebook y los perfiles de los personajes
  • más de 5.000 comentarios en Facebook
  • fans de 23 países de habla hispana
  • más de 500 imágenes compartidas en Facebook
  • 24 mini-películas de video elaboradas para el canal en YouTube
  • más de 120 librerías de España y Latinoamérica participando activamente en la historia
  • la “audiencia global” conseguida gracias a la viralidad de los contenidos y a la activa participación de bloggers, simpatizantes, librerías, asociaciones de lectores y bibliotecas supera las 150.000 personas
  • reseñas en más de 100 blogs, revistas literarias y medios de comunicación
  • presencia en Twitter
  • un blog especial al que se accede mediante un código QR impreso en la banda roja que envuelve el libro

Y, como plato fuerte, un autor, Pablo Tusset, que ha dialogado con sus lectores, con las librerías y los libreros, con los bloggers y los seguidores… a pesar de que jamás concede entrevistas ni aparece en los medios de comunicación.

Estamos todavía en los albores de una nueva dimensión del libro, de la narración literaria que ha de venir. La literatura se adentrará en lo que hoy llamamos la narrativa transmedia y que, por el momento, parece patrimonio de las series de Televisión de culto o las películas vanguardistas. La realidad aumentada también reclamará su papel y suma y sigue…

Para terminar, os dejamos una de las “transmisiones videográficas precomputacionales” que el autor de Oxford 7 compartió con sus lectores 2.0.

José Antonio Rodríguez @jarodriguez  / @lewisandcarroll


Jóvenes 2.0, Adultos 2.0, Marcianos 2.0

Hace unos días, Microsoft publicó su “Youth state of the nation – An inside report. Dive into a new world of youth”. Más allá de lo interesante del contenido del informe (que no vamos a repetir en este post, pero sí invitamos a nuestros visitantes a leerlo, no es demasiado extenso y, verdaderamente, su lectura es recomendable e ilustrativa; lo hemos subido a nuestro Slideshare para que lo tengan a “golpe de click” al final de este post), más allá de su contenido, decíamos, sus conclusiones nos dan pie para retomar un aspecto del entorno Social Media que, a día de hoy, para muchas marcas, empresas y organizaciones sigue siendo una gran “barrera de entrada”.

Podríamos enunciarlo de esta manera:

En las redes sociales la gente se comporta de manera muy extraña, y es difícil saber cómo actuar. Mejor lo dejamos para más adelante…

Esta sensación, o esta idea preconcebida, o esta visión del entorno fruto de la novedad y el conocimiento incipiente (todos tenemos un conocimiento incipiente!!!) provoca, en muchos casos, la parálisis por análisis, el distanciamiento por precaución, la ausencia por alto riesgo percibido, o la oposición por inexistencia de indicadores del ROI objetivos, mesurables y razonables.

En cualquiera de estos casos, “no estar” significa perder una gran oportunidad, porque, desengañémonos, quienes hoy dicen “no” terminarán diciendo “sí”, ya sea por convencimiento propio o por imperativo ajeno.

La gran oportunidad que están perdiendo es, sobre todo, la impagable oportunidad de aprender. No, no es un feliz, desinteresado o ingenuo planteamiento. Es un razonamiento absolutamente práctico, profesional y de negocio, el aprendizaje significa acortar el time to market, reducir el coste de oportunidad y multiplicar la ventaja competitiva. Ni más, ni menos.

Nadie nace aprendido. Nadie. Las personas, normalmente, dedicamos los primeros años de nuestra vida a aprender, y, con la actitud adecuada, no dejamos de aprender, y de querer aprender, durante el resto de nuestra vida.

Las personas pagamos por aprender. Le pagamos a nuestros sistemas de estado y de gobierno en forma de impuestos para la educación, le pagamos a las instituciones académicas y formativas en forma de dinero contante y sonante, le pagamos a nuestros padres, nuestros hermanos y nuestros abuelos en forma de cariño, respeto y atención, le pagamos a nuestros amigos con amistad y con conocimiento a cambio de conocimiento; aunque, en realidad, lo que estamos haciendo no es pagar, sino invertir… Quien no aprende, coincidirán conmigo, no tiene dorsal en esta carrera a la que llamamos “vida”.

Ah!, pero se diría que en esto del Internet 2.0 el aprendizaje más parece un gasto no asumible que una inversión necesaria. Aquí hay que llegar aprendidos, experimentados y arrasando y triunfando a ser posible. Pues no, no va a ser posible.

El título de este post refleja la “segmentación básica” que en la mayoría de casos se hace con respecto al entorno 2.0.

  • Los jóvenes 2.0 que hacen de las redes sociales su reino y actúan en él como dominadores del mundo (son los “nativos digitales”, y, sí, ése es su mundo).
  • Los adultos 2.0, que tienen un comportamiento más racional, claro, para eso son adultos, aunque, la verdad, parece que no tengan nada mejor que hacer que estar todo el día diciendo cosas insustanciales en las redes (no sé yo si relacionarse con los demás, de la manera que cada uno sienta o quiera, es insustancial…).
  • Los marcianos 2.0, que vienen a ser todos en general, jóvenes y adultos, porque no se sabe bien qué sacan de tanto post, tanto Twitter, tanto Facebook y tanto YouTube, que en la vida se trata de hacer cosas de provecho…

Y ante tan digital y empírica segmentación (fruto del conocimiento incipiente…) nos preguntamos “qué va a hacer una Marca seria como yo en un mundo de marcianos como éste?”. Aprender, tal vez? Es sólo una idea…

Segmentar por jóvenes y adultos es de una simplicidad peligrosa, desaconsejablemente peligrosa. Citando una de las conclusiones del informe de Microsotft:

“It’s easy to get caught up in the hype around teenagers. The notion that teens are too busy texting and Twittering to be engaged with traditional media is exciting, but false. To develop the best strategy around teens and media, start by challenging popular assumptions about teens. Don’t focus on the outliers, but on the macro-level trends of media and preferences for the segment. The averages will show you that teens can often be reached by the same means as their parents.”

Resumiendo: somos humanos, nuestras preocupaciones y aspiraciones esenciales son las mismas en el mundo offline y en el online, porque es un mismo mundo con personas diversas que, antes que como internautas, se comportan como personas, jovenes o adultas, no como marcianos.

Les sugerimos que le echen un vistazo a la presentación que ven justo bajo estas líneas. Se trata de un estudio llevado a cabo en 2008 por Universal Mccann que lleva por título “When did we start trusting strangers?

Personas, personas importantes, no marcianos. Ese es el principal aprendizaje. No nos dejemos llevar por lo anecdótico. Por ejemplo “es que la gente no se identifica como personas, se ponen unos nombres rarísimos, nunca sabes quién hay detrás de tal o cual perfil”.

De acuerdo, quién no le ha puesto motes en el colegio a sus compañeros, quién no ha tenido o tiene un mote, sea cariñoso o no, quien no ha utilizado un “cuatroojos”, “sandokan”, “cerecita”, “caraculo”, “barbie”, “princesita”, “rambo”, “cuellicorto”, “chuloplaya”… quien no habla, en la intimidad y con todo respeto, por supuesto, de “tiobroncas”, “macizorra”, “pecholobo”, “abrazafarolas”, “iluminao”, “aburremuertos”, “flojeras” o “melocomotodo”… Si cambiamos “mote” o “apodo” por “alias” o “nickname” tenemos los mismos comportamientos “analógicos” traducidos al entorno “digital”.

Aprender. Se trata de aprender. Y después participar. O participar mientras se aprende. O aprender mientras se participa. El universo Social Media es un extraordinario campo para la investigación cualitativa, también para la cuantitativa. Un fantástico entorno para la investigación etnográfica. Una oportunidad de negocio que no aprovecharemos si partimos de la premisa de que sólo encontraremos marcianos 2.0.

Verá a los demás como marcianos quien se comporta como un marciano. Si hacemos un poco de rastreo por las redes encontraremos muchas “Marcas marcianas”, que han entrado sin entender, que intentan conseguir sin aprender, que quieren respuestas sin preguntas, que pretenden recibir sin ofrecer. Eso es ser un marciano 2.0. Y, créanme, un marciano simpático puede encontrar apoyo, comprensión y aceptación; pero un marciano prepotente tiene tantas posibilidades de generar empatía como un niño pequeño de hablar correctamente cuando sus padres se comunican con él sólo con gritos o monosílabos bobalicones.

Somos lo que aprendemos, dentro y fuera de la Red. No les parece que hoy, ahora, es un momento tan bueno como cualquier otro para empezar????

José Antonio Rodríguez @jarodriguez

Online Brand Monitoring

La Marca es uno de los principales activos de una Compañía.

Podríamos decir, por tanto, que la Marca (las Marcas) es probablemente el intangible más tangible del Mercado, el elemento de valor, prestigio, reconocimiento y Engagement primordial. Nos gustará más o menos, pero vivimos en una sociedad “marquista”, y eso establece unas reglas de juego sobre las cuales la estrategia de negocio debe pivotar.

En la era del Social Media tenemos que hablar, por tanto, del Social Branding.

Las Marcas son elementos de relación y actores de la Conversación. Y, más que nunca, realizar un constante seguimiento de nuestra Marca es esencial.

Nosotros en Lewis & Carroll lo entendemos así:

Para realizar una monitorización consecuente, eficiente y adecuada de una Marca en el entorno online es necesario conocimiento, criterio, objetivos claros y herramientas adecuadas.

Esos son los elementos, y ese es el orden de los factores. Primero los objetivos, después las herramientas. Y, en este caso, el orden de los factores sí altera el producto.

Así lo entendemos nosotros, así lo planteamos y así es cómo lo llevamos a cabo.

Estamos inmersos en debates sobre las métricas, las herramientas de medición y seguimiento, las metodologías de monitoring y valoración; incluso sobre cómo hay que hacer reporting y análisis de las Marcas en la Red, en las redes sociales, en el entorno 2.0… un debate que seguirá, se enriquecerá y también se complicará.

Por qué? Porque el valor de una Marca va más allá de la estimación económica que podemos asignarle en base a una serie de parámetros más o menos cabalísticos (a veces crípticos y prácticamente indescifrables). Las Marcas tienen, y tendrán cada vez más, una dimensión social que le confiere un nuevo valor, un nuevo tipo de valor: el valor social de las marcas.

Se hacen más valiosas, más estratégicas, y por eso su seguimiento constante y su “cuidado” centran atenciones, esfuerzos e inversiones por parte de las empresas que las han “alumbrado”. Construir una marca no es fácil ni rápido, y, desde luego, tampoco es gratis, ni lo era antes ni lo es ahora.

Ciertamente, hay muchas herramientas de seguimiento. Unas gratuitas, otras costosas. Unas sencillas, otras extremadamente complejas. Unas a medida, otras estandarizadas. Cuál, o cuáles son las más adecuadas? Depende. Todas. Ninguna. Todas aportan algo, ninguna lo soluciona, lo mide o lo rastrea todo. Entonces, qué y cómo hacemos un seguimiento, una monitorización, un…control?

Conocimiento, criterio, objetivos y herramientas. Porque ningún resultado es bueno o malo en sí mismo, sino en relación a las referencias con que podemos compararnos. Ninguna Marca está sola en el mercado. Nunca. Líderes o followers, dominantes o challengers, somos lo que somos en relación a otros. Primero hay que determinar con quién nos estamos jugando nuestra posición en la Red y en el Mercado, y después establecer cuáles son los indicadores que nos van a permitir tener datos para el análisis y, a partir de ahí, conocimiento útil para tomar decisiones de negocio.

No queda más remedio que meterse en un mundo nuevo. Hay que mirar las cosas desde otra perspectiva. Hay que cruzar Al Otro lado del Espejo!

Nosotros nos aplicamos un máxima muy sencilla: antes de ponerse a analizar hay que aprender. El análisis enriquece el aprendizaje, y así todos (clientes, proveedores, colaboradores, partners y clientes) nos llevamos una parte de ese R.O.I que a veces menospreciamos, el Return On Intelligence.

Un viaje apasionante, como todo lo que nos depara este entorno cambiante en el que ahora estamos metidos. Zarpamos?

Alicia Mª Iglesias @aliciamiglesias /    José Antonio Rodríguez @jarodriguez