El Return On Interaction en Social Media

Expectativas 2013 se caracteriza por la consolidación de las redes sociales como vía para llegar al público objetivo. Ya no se trata de una opción, sino de un must dentro de la estrategia de comunicación de toda empresa. Sin embargo, esta consolidación convive con comentarios como “¿qué resultados se pueden esperar de estar ahí?” O en el peor de los casos, “no vale la pena estar porque no se les saca realmente partido”.

Tan sólo en un 13% de las empresas se han cumplido por completo las perspectivas esperadas por el social media, y un 64% las han cumplido en parte.
¿Demoledor? Quizás menos de lo que pueda parecer, si seguimos leyendo el informe: Tan sólo un 19% de los encuestados notó una gran interacción con sus notas de prensa. ¿notas de prensa?

Y es que estamos usando métodos clásicos en un medio con reglas que en muchos casos aún no están detectadas y, en más aún, no entendidas.
Los social media no son un pozo sin fondo, sino que también se obtienen beneficios de la actividad que realizamos.
Los likes, RT’s y seguidores no son suficientes para medir el éxito de una estrategia efectiva.

Pero si lo único que pretendes es vender, te has equivocado de medio.

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De la curiosidad a la exigencia, pasando por la generosidad.

El mundo de las redes sociales es un mundo de relaciones. De eso no hay duda. Pero son relaciones interesadas, de eso tampoco hay duda. Se puede matizar tanto como se quiera si hablamos de las relaciones entre personas, pero si hablamos de las relaciones de las personas con las Marcas, con las Empresas, con las Organizaciones o las Instituciones poco es lo que se puede matizar. La relación persigue un interés y eso es así por ambas partes.

Be Curious my friendSiendo esto así, siendo ambas partes sabedoras y reconocedoras de su interés, también debería ser que las relaciones entre personas y marcas en el entorno de las Redes sociales fuesen más simétricas, armónicas y fluidas de lo que actualmente son. Y, sin embargo, generalizando (con el riesgo que eso siempre implica), las relaciones de los usuarios de redes sociales y las marcas presentes en ellas no son así. Les falta equilibrio, les falta armonía.

¿Qué es lo que las empresas no estamos haciendo bien? Hemos dejado que la exigencia sea más fuerte que la curiosidad. Y hemos gestionado con excesiva prudencia nuestra generosidad por una falta de conocimiento que precisamente la curiosidad nos habría proporcionado. Esa es la noticia menos buena. La noticia buena es que cada vez lo hacemos mejor. Sigue leyendo

Think & click, nunca al contrario

El mouse es el principio y el final de muchas estrategias, de muchas conversaciones, de muchas decisiones.

Antes de usarlo lea antentamente este manual….

El mejor “click” es el que va precedido de un buen “think”.

Think & Click. Porque el orden de los factores sí altera el producto.

Manual de uso profesional del mouse by Lewis & Carroll

José Antonio Rodríguez @jarodriguez  @lewisandcarroll

Transmedia Marketing. Hacia un veradero Marketing 360º

Hace tiempo que hablamos de la narrativa transmedia, hace más tiempo que hablamos del storytelling, y más tiempo aún que hablamos del Marketing 360º. Podríamos decir que el Transmedia Marketing es un compendio de todos esos conceptos al que añadimos una dosis importante de Social Media, imaginación, creatividad y, cómo no, sentido común.

Ahora bien, lo que define, lo que hace útil e interesante a cualquier técnica, metodología, tecnología, funcionalidad, red o plataforma es su capacidad para alcanzar determinados objetivos y/o mejorar los resultados obtenidos hasta el momento. Por eso la cuestión, llamémosle transmedia Marketing o de cualquier otro modo, está en cómo lo vamos a utilizar (estrategia), qué historia vamos a contar (contenidos), cómo vamos a involucrar a nuestro público-objetivo (propuesta de acción/beneficio/satisfacción) y cómo gestionaremos y haremos evolucionar el plan de acción que emprendamos. Es una cuestión compuesta de variadas e importantes cuestiones.

Se ha hablado hasta ahora muy poco del transmedia marketing, casi nada en realidad. No queremos decir con esto que en Lewis & Carroll seamos ni los únicos ni los primeros, que probablemente no los somos, pero nos parece de gran importancia unir Marketing y Transmedia en un único término, formando una única disciplina, una estrategia completa concebida con todo lo esencial de diversas técnicas, aplicaciones, acciones y herramientas que hasta el momento, en el mejor de los casos, se utilizan por separado, no siempre de manera complementaria, no siempre conectadas y no siempre orientadas hacia el mismo objetivo.

Oxford 7, una historia participativaLo que nosotros entendemos por transmedia marketing, la manera en que lo abordamos y el desarrollo de entendemos se producirá en el futuro muy próximo, está mucho más cerca de lo que tanto tiempo llevamos buscando y tratando de conseguir: transformar las acciones de Marketing en verdaderas experiencias para las personas a quienes van dirigidas (sean usuarios, clientes, clientes potenciales, telespectadores, radiooyentes, lectores….). Un experiencia va más allá de un impacto, un contacto, un mensaje o una propuesta de acción. Una experiencia es enriquecedora y relevante en sí misma. Una experiencia queda alojada en nuestra mente en un lugar diferente, más sensible y más accesible que una imagen, un sonido o una palabra. Una experiencia ocupa más espacio e involucra más sensaciones (pudiendo provocar más reacciones) que un mensaje.

De la misma manera, una experiencia asocia a la Marca que la “proporciona” un conjunto de atributos y valores más nítidos y más perdurables en el tiempo. Por todo eso, y por más cosas, es tan difícil crear experiencias.

Hoy continuamos hablando de transmedia y refiriéndonos fundamentalmente a los medios “tradicionales”, sobre todo a la Televisión y a la series de ficción que combinan una parte de su desarrollo en TV y una parte complementaria en la Red. The Wire es, sin duda, el caso más conocido y más citado al respecto, pero no es el único caso. Hace pocas semanas comenzaba su aventura Aim High (solo pueden disfrutarla los usuarios de EE.UU.), combinando TV y Facebook en su desarrollo, que de momento está suscitando menos interés de lo que las expectativas auguraban… y vendrán más.

De hecho, figuras muy relevantes del mundo de la “ficción” como es el caso del director de cine  Guillermo del Toro son unos grandes convencidos del futuro del transmedia:

Del Toro está convencido de que: The Future Of Storytelling Is Transmedia

Pero el salto del transmedia al entorno del Marketing todavía no llega. Tenemos retales del conjunto, aunque siguen siendo piezas aisladas. Tenemos el Marketing en todas sus variedades, tenemos el Social Media Marketing, utilizamos Códigos QR, desarrollamos interesantes aplicaciones para dispositivos móviles, hacemos algunos experimentos curiosos (otros muy espectaculares) con la Realidad Aumentada y vamos dando pasos… pequeños.

  • Tenemos que conectar los medios tradicionales, los social media, los dispositivos móviles, el hogar y la calle. El “espectador” debe ser un “actor” importante de la historia.

Los datos que tenemos de los hábitos de comportamiento y de “consumo” de los diferentes medios nos indican claramente que hay un consumo “en simultáneo” de la TV y las redes sociales, por ejemplo.

El consumo televisivo como momento de relax convive con un modelo en el que el televisor se acompaña de otros dispositivos y actividades: un 54% dice consumir con bastante frecuencia la televisión a la vez que otros dispositivos. (fuente: The Cocktail Analysis)

En un escenario como este, diseñar estrategias que otorguen a cada medio un papel en un verdadero planteamiento de Marketing 360º es una extraordinaria oportunidad que deberíamos empezar a aprovechar las diferentes “partes implicadas”: marcas, anunciantes, agencias,  colaboradores, especialistas y usuarios.

Eso significa arriesgarse? Significa dejar de asumir como predeterminado un modelo para empezar a pensar seriamente en otro. Y eso cambia la perspectiva, cambia las reglas, cambia las relaciones, cambia las dinámicas y cambia también las percepciones y las reacciones

Lego GeorgeTodo empieza, como siempre sucede en escenarios que evolucionan y cambian de manera tan vertiginosa, por un replanteamiento de los esquemas clásicos y de las fórmulas hasta ahora aplicadas. Hay que experimentar, aprender, sorprender… Una experiencia que comienza con una agradable sorpresa seguro que es una experiencia agradable y perdurable.

Nos gusta comunicarnos mediante todos los medios y herramientas que tenemos a nuestro alcance, que cada vez son más. Nos gusta interactuar y hacer cosas diferentes y estimulantes, y si no que se lo pregunten a George

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José Antonio Rodríguez @jarodriguez  / Alicia Mª Iglesias @aliciamiglesias 

@lewisandcarroll

La lentitud del tiempo real…

Cuando miras la vida al natural, todo sucede muy despacio.

Cuando tenemos la oportunidad de observar algo en “tiempo real”, nos da la impresión de que sucede a cámara lenta. Claro, es posible que no siempre, pero sí en la inmensa mayoría de los casos.

Pero estoy completamente convencido de que esta “lentitud del tiempo real” es una patología moderna. Un producto genuino de nuestro tiempo y de nuestra sociedad. Fruto de una larga trayectoria de muchos años acostumbrados a seguir la vida en diferido.

Cuando no teníamos más alternativa para observar la realidad que mirar las cosas que pasan, nuestro sentido del ritmo (supongo, solamente supongo, no pretendo realizar ninguna aproximación científica a la cuestión porque carezco de los conocimientos y de la cualificación para hacerlo) seguro que era otro. Rápido, lento, deprisa, despacio… seguro que esos conceptos tenían otra dimensión.

Pero ahora no estamos acostumbrados a mirar las cosas que pasan.

No estamos acostumbrados a observar la realidad en directo. Llevamos muchos años observándola en diferido o bien observando una realidad transformada en ficción. Los medios de comunicación nos han inculcado, y nos han acostumbrado, a un ritmo de la realidad que nada tiene que ver con el ritmo natural.

Vemos reportajes de un minuto que nos muestran el efecto de un huracán que arrasó una zona del trópico durante varias horas. Tenemos noticias, documentales, películas, spots, fotografías y relatos en los que el ritmo de la narración es trepidante y, claro, luego miramos por la ventana y nos da la sensación de que la vida real es aburrida.

Mirando la calle fijamente desde el balcón, te das cuenta de que en los casi 70 segundos que tarda el semáforo en cambiar del rojo al verde no sucede gran cosa. Coches parados, peatones que cruzan. Peatones parados, coches que cruzan. Un video de 70 segundos nos mostraría la vida de ese semáforo durante una semana, en una sucesión vertiginosa de fotogramas con cambios de luz (mañana, mediodía, tarde, noche, madrugada…), nubes que vuelan sobre los edificios cual bólidos de fórmula 1… Todo tan rápido!

En cambio, vuelves a tu balcón, a tu ventana, miras y el tiempo real te sigue pareciendo lento. Nos hemos acostumbrado tanto a la ficción del paso del tiempo, que hemos acabado asumiendo como bueno el ritmo televisivo o cinematográfico, mientras que el ritmo de la vida es el que nos parece irreal. Si tenemos que estar dos minutos parados en un semáforo aprovechamos para jugar con nuestro Smartphone. Si tenemos que cruzar la ciudad en autobús leemos la prensa (a ser posible en el iPad), jugamos con la PSP, leemos un libro, hacemos llamadas innecesarias (no todas, claro) para matar el rato… y como última opción, pegamos la nariz a la ventanilla y miramos el pulso de la vida urbana en tiempo real. Pero es tan lenta.

Y, claro, de todo esto asociamos lento con malo, con no deseable, con ineficiente, con poco estimulante.

Lo lento no es bueno. Todo tiene que ser acelerado.

Decía que los medios de comunicación nos han acostumbrado a tener una percepción del ritmo acelerada, desenfocada, irreal. Todo va deprisa. En poco tiempo pasan muchas cosas. Cuando la realidad nos demuestra que no es así. Cuando miramos hacia atrás, cuando hacemos memoria, entonces tenemos una perspectiva de los acontecimientos y podemos valorar cuántas cosas han pasado, cuántas cosas nos han pasado. Pero mientras lo estamos viviendo todo sucede con una cadencia natural que muchas veces nos aburre y entonces buscamos una pantalla en la que podamos ver la vida acelerada.

Paradójico? Quizás. Pero real, no les parece?

Expongo y comparto con todos ustedes esta reflexión sobre la lentitud del tiempo real porque, decía, los medios de comunicación “tradicionales” nos han acostumbrado, nos han inculcado, la idea de que las cosas, para ir bien, tienen que ir rápidas. Y la idea de ir rápido la tenemos absolutamente distorsionada.

Y entonces llegó la Red, y a la red llegaron las personas, con sus contenidos, sus conversaciones, sus comunidades y su ritmo natural de hacer las cosas. Y las personas empezaron a compartir, a conversar, a formar grupos, a entablar relaciones. Y las empresas, las organizaciones, las Marcas, entendieron que ese nuevo entorno, tan distinto del que proporcionan los medios de comunicación tradicionales es un entorno en el que hay que estar para relacionarse con las personas.

Pero lo que todavía las empresas, las organizaciones y las Marcas no hemos entendido del todo (y sí lo vamos entendiendo mucho mejor las personas) es que este entorno, estas comunidades de personas a las que hemos llamado, por ejemplo, redes sociales, este es un entorno en el que la actividad se desarrolla en “tiempo real”. Es el entorno más parecido a mirar por la ventana o sentarnos a observar en la terraza de un bar.

Las empresas y las Marcas tienen  tendencia a impacientarse, porque todo les parece lento.

Un minuto dura un minuto, y en un minuto pasan las cosas que caben en un minuto de vida real, no más. En un minuto no se construye la Sagrada Familia, en un minuto no podemos jugar todo un partido de fútbol, en un minuto no aprendemos a tocar el piano cual virtuosos, en un minuto las personas no van y vuelven de vacaciones.

En un minuto no se construye una Comunidad. En un minuto no se multiplican por 1.000 los fans en las páginas de Facebook. En un minuto no somos los más seguidos en Twitter. En un minuto nadie se ha dado cuenta de que hemos llegado.

Las redes sociales son un entorno real, por eso las cosas suceden en tiempo real. Y cuando tratamos de alterar el ritmo, entonces las cosas no se aceleran, normalmente se desbocan, con todo lo que eso conlleva.

Si quiere un roble fuerte, frondoso y alto deberá plantarlo, cuidarlo, regarlo en su justa medida, preocuparse porque la tierra esté sana y las condiciones sean las mejores posibles. Si lo cuida y lo atiende, pero hace usted su vida y se ocupa de todas aquellas cosas de que las personas nos ocupamos, se sorprenderá de lo alto y fuerte que se está haciendo su roble. Y llegará a ser un gran roble, incluso un gigantesco roble.

Pero no se obsesione sentándose delante para ver cómo crece, porque no lo verá crecer. Lo único que conseguirá es desesperarse y, tal vez, acabe decidiendo que algo que crece tan lento no vale la pena. Y entonces se olvidará de su roble, o lo arrancará para poner un árbol de plástico reluciente y muy alto… pero un árbol de mentira.

La realidad, la vida, tiene un ritmo. Y el ritmo de la vida, del tiempo real, es lento, pero es el ritmo natural. Puede que nos gustase que las cosas fueran más deprisa, pero esa elección no está en nuestras manos.

Probablemente me ha quedado un post un tanto metafórico, les ruego me disculpen, me he dejado llevar por la lentitud del tiempo real ;-)

José Antonio Rodríguez @jarodriguez