Marketing y Comunicación en la Empresa 2.0

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En el Internet 2.0, en la Web 2.0, en esta Web con tantas redes sociales, comunidades temáticas, cientos de foros participativos y miles de millones de blogs, el banner (en cualquiera de sus manifestaciones)… ¿tiene algo que aportarnos además de apropiarse de un valioso espacio en nuestros monitores?

¿Es el banner amigo o enemigo? Continuar por este camino sería verter tinta sobre mojado. El tiempo del banner como formato rey de la publicidad online pasó. Hablamos del banner como concepto.

En nuestro anterior post aquí en Wonderbusiness, decíamos que las Marcas deben entablar un diálogo con el consumidor. No es suficiente con exhibirse y enseñarse, hay que buscar la manera de llegar al cara a cara. Eso no es fácil. Y uno de los motivos por los que no es fácil es porque las Marcas no tienen costumbre ni método de diálogo con el consumidor.

De las salas de prensa a las salas de bloggers.

Una empresa habla con el consumidor a través de sus productos y sus servicios. Así es como siempre ha hablado. Y también a través de todos y cada uno de los miembros de su equipo humano.

El Marketing, la Comunicación, la Publicidad son herramientas al servicios de la Empresa, al servicio de la Marca. Esas son sus herramientas, pero sus argumentos son otros: la calidad, la innovación y el compromiso.

Es el momento de entender que la dinámica del Mercado y de la comunicación es diferente. Eso se traduce en que los Medios de Comunicación (los Mass Media tradicionales) no son ni los únicos difusores de la información ni los más cualificados creadores de opinión.

Las empresas, no obstante, siguen teniendo sus salas de prensa, siguen convocando ruedas de prensa y llevando a cabo acciones de RR.PP con el objetivo fundamental de atraer la atención de los Medios. Empaquetan mensajes para ellos y esperan que, a través de ellos, lleguen a la opinión pública y causen un efecto favorable.

Pero, a estas alturas, todos asumimos la relevancia, la importancia y el impacto de los blogs y, por tanto, de los bloggers. Y esta realidad no ha sido todavía integrada por las empresas en sus estrategias y sus acciones de Comunicación y RR.PP. Todavía no hemos visto (y, si las hay, nosotros no tenemos noticia de ello) ninguna sala de bloggers en las Webs corporativas de grandes empresas (ni de pequeñas tampoco), ¿por qué no se convoca a los bloggers a las ruedas de prensa o a los actos de RR.PP.? Sabemos que la voz y la opinión de los bloggers es importante, así que no estamos haciendo ni demagogia, ni populismo, ni siquiera pecando de oportunismo. Se trata de asumir la realidad actual y actuar coherentemente conforme a ella.

Sabemos que la tecnología, la sociedad digital tiene un impacto enorme en nuestra manera de vivir hoy en día. Sin embargo, no es la tecnología lo que importa. Lo que importa es son los cambios que provoca la tecnología abriendo puertas, eliminando distancias, igualando posibilidades y haciendo audibles las voces.

Nos encantaría empezar a ver un apartado en alguna web corporativa con el texto “sala de bloggers”. Nos encantaría encontrarnos una campaña de banners (aprovechando que aún no han muerto del todo) de alguna marca reconocida con el mensaje “Hemos abierto nuestra sala de bloggers, Visítala”. Eso empezaría a demostrar que el diálogo de las Marcas con el consumidor estaría tomando un nuevo impulso.

La diferencia entre publicidad y participación.

Es una diferencia enorme. Y no es una diferencia de magnitud, es una diferencia de concepto.

Empresas, Marcas, Anunciantes, ¿les parece interesante abrir sus puertas a la Web 2.0? ¿Creen que su relación con la Sociedad y el Mercado mejoraría si pusiesen en marcha estrategias más enfocadas a Social Media que a Mass Media?

El Internet 2.0 que vivimos es participativo y se basa en la libre opinión y en compartir tanto la opinión como el conocimiento. Y tanto la generación de opinión, y de contenidos, como el compartirla con millones de personas se producen a gran velocidad. Alguien opina y alguien escucha. Muchos opinan, muchos escuchan y muchos actúan en función de la confianza de las opiniones de los contenidos a los que tienen acceso. Podríamos decir que es la versión digital del boca-oreja. A esto le hemos dado en llamar Buzz Marketing, y es que nos gusta tanto, sobre todo a los marketinianos, poner etiquetas…

El Buzz Marketing está bien, igual que el Marketing sostenible, el Marketing social o cualquier otro. Pero la esencia no está en el Marketing, la Publicidad o la difusión que hacemos, sino en qué es lo que verdaderamente hacemos para se genere una corriente de opinión y nuestros clientes tengan motivos para creer en nosotros como empresa, como producto o como Marca.

Volviendo a los clásicos, que para eso lo son, podríamos decir que nunca como ahora las Empresas han tenido la oportunidad de integrar a sus clientes en la Cadena de Valor que en su día definió Michael Porter.

La participación genera verdadero valor y, por otra parte, es un eje fantástico para hacer girar sobre él las estrategias de Marketing y Comunicación y las campañas de Publicidad. La Web 2.0, los Social Media no matan el Marketing, no son una amenaza para Publicidad, muy al contrario, propician y potencian nuevos enfoques que pueden conseguir mejores resultados con el imprescindible aliado que es siempre la Creatividad. Claro que, todo este nuevo entorno no solamente requiere nuevas estrategias, requiere también nuevas formas de organización y de trabajo dentro de las empresas. Una dinámica diferente.

Se empiezan a ver Estrategias y acciones de Empresa 2.0. Un ejemplo claro y digno de mención es Caja Navarra. La CAN abre sus puertas a la información, a la participación y a la decisión de sus clientes en temas clave de su actividad y de su gestión.

Ese es el camino. Como también lo es la iniciativa pionera del BBVA con su blogosfera BBVA. Una plataforma, en este caso para sus empleados, donde crear libremente blogs y generar opinión. Una gran comunidad, una red social interna, podríamos llamarla, que dice mucho del enfoque participativo de una entidad.

Los propios Mass Media empiezan a ser receptivos también al Social Media. Iniciando así un tránsito hacia una manera distinta de entender la información y el periodismo. El País, por ejemplo, abre sus páginas digitales a los bloggers que tengan noticias que contar a través de su sección Yo periodista. Es posible que en un futuro no lejano, los Medios de Comunicación como hoy los conocemos se hayan transformado en plataformas de bloggers, en redes sociales de bloggers que, amparados por una insignia de confianza y credibilidad (que tendrán que haberse ganado con su buen trabajo), es decir, amparados bajo una Marca, ofrecerán a los lectores la actualidad y la opinión sobre el mundo.

Lanzamos una invitación desde Wonderbusiness.

  • Invitamos a las Empresas a que piensen en cómo poner en marcha su sala de bloggers. Es más invitamos a las Empresas a que piensen en una figura en su equipo que sea la o él Responsable de relaciones con los Bloggers (igual que están asumidas las figuras de Responsable de Relaciones con los Medios o Responsable de Relaciones con los Inversores).
  • Invitamos al equipo de Caja Navarra y a sus clientes a que nos cuenten su experiencia.
  • Invitamos al equipo de BBVA a que nos cuente la suya.
  • Invitamos a El País y a los Medios que tienen apartados de participación de bloggers a que también nos cuenten su experiencia.
  • Invitamos a todos los lectores de este blog, a quienes damos las gracias por su interés y por la amabilidad de seguir nuestro trabajo, a que nos aporten su visión.

Al fin y al cabo, somos lo que compartimos, ¿no les parece?

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La confianza como modelo de negocio

Confianza es, probablemente, uno de los términos top ten de la comunicación corporativa. Aparece la confianza en los valores, en los objetivos, en las campañas, en los portafolios de productos y servicios, en los manuales de atención al cliente y en los planes de fidelización. Las compañías ofrecen y esperan confianza.

Pero la confianza, como el respeto o la autoridad moral, es algo que hay que ganarse, y no se puede ganar de otra forma que no sea ofreciéndola y demostrándola primero. Tan sencillo y al tiempo tan complicado.

En los modelos de negocio tradicionales (que siguen siendo los hoy vigentes, salvo muy contadas excepciones), quien espera la confianza y fidelidad de sus clientes les exige primero una serie de condiciones. A cambio pedimos que antes nos compren, o que se suscriban, o que nos den sus datos. El cliente paga primero y confía después. Y así han funcionado las cosas durante tanto tiempo que no parece lógico plantearse que otro escenario sea posible.

Otro escenario es posible. Otro modelo de negocio es posible. Otra cadena de valor, o cadena de confianza, es posible. Lo es querámoslo o no.
Hablábamos hace muy poco de clientes confianza y contenidos en la web 2.0, hablábamos de los blogs, las redes sociales, las comunidades circulares y el comportamiento del consumidor. Las cosas están cambiando. Podemos ser proactivos o reactivos, pero las cosas cambiarán igual, la diferencia estará en las consecuencias.

A finales de septiembre de 2007 alguien se atrevió a dar un paso decisivo en esta Cadena de la Confianza. Alguien que tenía algo que vender lo puso a la venta sin precio predeterminado. No era una promo, no era un reclamo, no era publicidad engañosa. No había trampa ni cartón en la propuesta. Y ese alguien no era un alguien cualquiera en su sector. No era un recién llegado sin nada que perder, ni un pequeñito con poco que arriesgar. Se trata de un sector de volumen de negocio multimillonario: la música. Se trata de uno de los grandes de la música actual: Radiohead. Con el lanzamiento de su álbum In Rainbows, Radiohead dijo: Pay what you want. Desde la Web de Radiohead se podía descargar el disco dejando al libre albedrío del comprador el precio a pagar, y perfectamente ese precio podía ser “0”.

Las descargas fueron multitudinarias y, eso es lo mejor de todo, el precio medio de lo que los navegantes decidieron pagar por la descarga del disco fueron unos 10 dólares. Hubo gente que no pago nada (muy poca), y los demás decidieron pagar lo que estimaron que el producto valía, o lo que podían permitirse. La iniciativa de Radiohead es pionera, atrevida, y no es la única. En el sector de la restauración hay algunos casos similares. El restaurante Der Wiener Deewan, en Viena, ofrece varios menús diarios en los cuales el precio de la bebida es fijo, pero por la comida el cliente puede pagar lo que estime que vale el menú.

En Melbourne, el restaurante Lentil As Anything también ofrece esa posibilidad, lo mismo que el One World Café de Salt Lake City o el Same Café de Denver; éste último, además, deja elegir el tamaño de las porciones que desea consumir. Alguno de estos restaurantes, es el caso del Lentil As Anything australiano, tiene una clara vocación altruista y explica que con esta iniciativa, los clientes que deciden pagar más hacen posible que puedan comer quienes no pueden permitírselo. En cualquier caso, ninguno de ellos ha cerrado sus puertas porque el negocio se haya ido a pique debido a que los clientes comen y no pagan, o pagan tan poco que no pueden cubrir gastos y subsistir. Eso no ha sucedido.

Siguiendo la estela de Radiohead, Last fm, que fue comprado el año pasado por CBS, ha anunciado en EE.UU. y UK que permite, desde finales de enero, escuchar hasta tres veces una canción gratis a los usuarios. Así podrá valorar si realmente le gusta y quiere comprarla. Es una buena noticia. Las grandes compañías ya toman en consideración que muchos problemas de la industria se solucionan confiando en los usuarios, no persiguiéndoles.

Radiohead lentil as anything last fm

Con todo esto, nosotros tan solo pretendemos reflexionar de forma crítica sobre los axiomas de los Modelos de Negocio, sobre cómo están cambiando esos modelos. Hablamos de Mercados de oferta, de Mercados de demanda, de políticas de precios orientadas a Mercado, de políticas de precios orientadas a costes, hablamos, en definitiva, de cómo se construye ese concepto abstracto al que llamamos precio. Un precio que se tangibiliza en la contraprestación, mesurable en moneda de curso legal, que alguien debe abonar para tener acceso al consumo de un producto o al uso de un servicio. Los precios tienen una incidencia crucial en los Planes de Negocio y las Cuentas de Resultados, se traducen, en la casilla final, en beneficios o pérdidas. Los precios son el termómetro que nos sirve para saber cómo percibe el consumidor la relación entre lo que tiene que dar y lo que va a obtener a cambio.

La reflexión sobre el precio, el servicio, la confianza, en definitiva, sobre la aportación de valor, nos lleva a plantear el papel que las empresas, cada una según las dinámicas y modelos de su sector, juegan en la cadena de valor que va desde la producción básica hasta la entrega al consumidor del producto o servicio elaborado. Hasta ahora el consumidor, el cliente final, paga por todo. En cada eslabón de la cadena el precio final aumenta, pero el valor no lo hace necesariamente.

Distribuidores, intermediarios, aglutinadores, facilitadotes… cómo quedan esos roles cuando alguien se decide a romper la norma, aplicar transparencia, dar voz y voto al cliente final poniendo en sus manos la valoración de aquello que va a recibir.
Podríamos resumirlo diciendo: si vienes a aportarme algo, dime lo que me aportas y yo lo valoraré, si me interesa puedes quedarte en la cadena, si no, no hay sitio para ti.


La confianza se gana abriendo puertas y ventanas, no se gana escondiendo metodologías crípticas en cajas negras que no se pueden abrir. La confianza no se gana con discursos que impiden ver lo que hay detrás y que, muchas veces, lo que de verdad contienen es la pura intermediación añadiendo márgenes artificiales sobre el trabajo de otros. El cliente valora el trabajo, pero lo que quiere es conocerlo de primera mano.


El cliente sabe apreciar la calidad y el beneficio. Al fin y al cabo, todos somos clientes y ninguno de nosotros quiere pagar más sin saber por qué y sin saber a quién.