Los números de nuestro Blog en 2012

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2012 del blog de Lewis & Carroll. Estamos encantados de compartirlo con todos vosotros!

Aquí hay un extracto:

4,329 films were submitted to the 2012 Cannes Film Festival. This blog had 27.000 views in 2012. If each view were a film, this blog would power 6 Film Festivals

Haz click para ver el reporte completo.

Lewis & Carroll @lewisandcarroll

Think & click, nunca al contrario

El mouse es el principio y el final de muchas estrategias, de muchas conversaciones, de muchas decisiones.

Antes de usarlo lea antentamente este manual….

El mejor “click” es el que va precedido de un buen “think”.

Think & Click. Porque el orden de los factores sí altera el producto.

Manual de uso profesional del mouse by Lewis & Carroll

José Antonio Rodríguez @jarodriguez  @lewisandcarroll

Las redes sociales acercan los negocios a sus clientes

Las redes sociales son grandes (o pequeñas) Comunidades de usuarios que se relacionan a través de Internet en entornos en los que comparten opiniones, comentarios, recomendaciones, dudas, reflexiones, contenidos de todo tipo e inquietudes de todo tipo también.

comunidades son conversaciones - Lewis & CarrollY comparten todo eso mediante utilidades y herramientas que están disponibles en dichas comunidades de manera que, entre todos, generan una Gran Conversación en la que, a día de hoy, participan más de mil millones de personas en todo el mundo.

Las redes sociales son un fenómeno social y cultural, por eso la perspectiva adecuada para entenderlas y aproximarse a ellas es la perspectiva sociológica no la tecnológica.

Constituyen un ecosistema de relación, por eso son mucho más que un canal de comunicación.

Para las empresas, cualquier tipo de empresa, estar presentes en las redes sociales es importante porque las redes sociales acercan los negocios a sus mercados, es decir, a sus clientes (actuales o potenciales).

Todos, personas y empresas, instituciones y asociaciones, grupos e individuos, podemos encontrar un sitio en las redes sociales y un beneficio que nos compense el tiempo que dedicamos en ellas a compartir cosas con los demás.

En los párrafos anteriores he tratado de resumir, de la manera más sencilla, clara y directa posible, los argumentos que, a mi juicio, pueden respaldar la decisión de cualquier compañía para dar el paso de elaborar una estrategia de presencia en las redes sociales.

En los últimos meses me da la impresión de que todos los que nos dedicamos, de una u otra manera, a ofrecer servicios en este sector del Social Media hemos sofisticado tanto nuestros planteamientos que, a menudo, los exponemos con un nivel de complejidad que nos aleja de la realidad.

Proliferan presentaciones que nos hablan de perspectivas, fórmulas y algoritmos capaces de hacer sentir ignorante a cualquiera. Infografías de un diseño impecable, esquemas endiabladamente laberínticos, cifras y datos que apabullan con solo mirarlos.

Las redes sociales, como la sociedad misma, como los propios individuos que la formamos, tienen un grado de complejidad importante, unas reglas de juego, unos usos y costumbres, un millón de matices y otro tanto de oportunidades. Pero nunca los mercados han sido sencillos, puede que ahora mucho menos, por eso es necesario, para todos, explicar y entender bien lo esencial.

Las redes sociales no son, ni más ni menos, que una Gran Conversación. Una Conversación donde, para que te escuchen, debes hablar de cosas interesantes y, a ser posible, útiles. Y donde, para que te hagan caso, debes escuchar a quien se interesa por ti. Las redes sociales son espacios de relaciones interesadas, por supuesto. Todos queremos algo, todos estamos dispuestos a dar algo a cambio de lo que nos interesa. Hay que hablar y escuchar, y es necesario tiempo para establecer y consolidar las relaciones.

Yo lo resumo así:

Si pides a las personas que hablen, las personas hablarán de lo que les gusta. Si escuchas a las personas cuando hablan, las personas hablarán de lo que les importa.

Cuando sofisticamos en exceso nuestro discurso, seamos los “expertos” en el tema cuando hacemos nuestras presentaciones, sean las empresas en las redes cuando desarrollan sus conversaciones, el efecto que provocamos es, cómo mínimo, de freno, de antipatía. En lugar de conexión generamos desconexión.

Y como antes he hablado de Infografías, he estado buscando alguna que muestre, que explique con muchos datos y gráficos, la sensación tiene una persona cuando su interlocutor eleva la complejidad de su mensaje a cotas de innecesaria complejidad.  He encontrado esta que resume bastante bien lo que quiero decir:

las redes sociales acercan los negocios a sus clientes - Lewis & Carroll

Captado el guiño, solamente un par de datos:

Buscando “Infografías Social Media” en googles.es aparecen 383.000 resultados… impresionante!

La Infografía que ilustra este post le he buscado utilizando los mismos términos pero en chino simplificado “信息图表的社会网络” en google.com.hk, los resultados que aparecen son 1.420.000… sin palabras!!!

NOTA: no tengo ningún conocimiento del idioma chino, he hecho las traducciones necesarias utilizando google translator. Desconozco el contenido de los textos que aparecen el la Infografía y pido disculpas si dicho contenido es en algún modo inadecuado para quien lo entienda. Quiero aclarar que he elegido un ejemplo en idioma chino por ser un idioma absolutamente distinto a cualquiera de los que habitualmente utilizamos y entendemos en Europa y la mayoría de países de esta zona del mundo que llamamos Occidente.  Por último, he utilizado este ejemplo con un profundo respeto a China, sus habitantes y su milenaria lengua y cultura. 

Muchas gracias a todos.

José Antonio Rodríguez @jarodriguez  @lewisandcarroll

Jóvenes 2.0, Adultos 2.0, Marcianos 2.0

Hace unos días, Microsoft publicó su “Youth state of the nation – An inside report. Dive into a new world of youth”. Más allá de lo interesante del contenido del informe (que no vamos a repetir en este post, pero sí invitamos a nuestros visitantes a leerlo, no es demasiado extenso y, verdaderamente, su lectura es recomendable e ilustrativa; lo hemos subido a nuestro Slideshare para que lo tengan a “golpe de click” al final de este post), más allá de su contenido, decíamos, sus conclusiones nos dan pie para retomar un aspecto del entorno Social Media que, a día de hoy, para muchas marcas, empresas y organizaciones sigue siendo una gran “barrera de entrada”.

Podríamos enunciarlo de esta manera:

En las redes sociales la gente se comporta de manera muy extraña, y es difícil saber cómo actuar. Mejor lo dejamos para más adelante…

Esta sensación, o esta idea preconcebida, o esta visión del entorno fruto de la novedad y el conocimiento incipiente (todos tenemos un conocimiento incipiente!!!) provoca, en muchos casos, la parálisis por análisis, el distanciamiento por precaución, la ausencia por alto riesgo percibido, o la oposición por inexistencia de indicadores del ROI objetivos, mesurables y razonables.

En cualquiera de estos casos, “no estar” significa perder una gran oportunidad, porque, desengañémonos, quienes hoy dicen “no” terminarán diciendo “sí”, ya sea por convencimiento propio o por imperativo ajeno.

La gran oportunidad que están perdiendo es, sobre todo, la impagable oportunidad de aprender. No, no es un feliz, desinteresado o ingenuo planteamiento. Es un razonamiento absolutamente práctico, profesional y de negocio, el aprendizaje significa acortar el time to market, reducir el coste de oportunidad y multiplicar la ventaja competitiva. Ni más, ni menos.

Nadie nace aprendido. Nadie. Las personas, normalmente, dedicamos los primeros años de nuestra vida a aprender, y, con la actitud adecuada, no dejamos de aprender, y de querer aprender, durante el resto de nuestra vida.

Las personas pagamos por aprender. Le pagamos a nuestros sistemas de estado y de gobierno en forma de impuestos para la educación, le pagamos a las instituciones académicas y formativas en forma de dinero contante y sonante, le pagamos a nuestros padres, nuestros hermanos y nuestros abuelos en forma de cariño, respeto y atención, le pagamos a nuestros amigos con amistad y con conocimiento a cambio de conocimiento; aunque, en realidad, lo que estamos haciendo no es pagar, sino invertir… Quien no aprende, coincidirán conmigo, no tiene dorsal en esta carrera a la que llamamos “vida”.

Ah!, pero se diría que en esto del Internet 2.0 el aprendizaje más parece un gasto no asumible que una inversión necesaria. Aquí hay que llegar aprendidos, experimentados y arrasando y triunfando a ser posible. Pues no, no va a ser posible.

El título de este post refleja la “segmentación básica” que en la mayoría de casos se hace con respecto al entorno 2.0.

  • Los jóvenes 2.0 que hacen de las redes sociales su reino y actúan en él como dominadores del mundo (son los “nativos digitales”, y, sí, ése es su mundo).
  • Los adultos 2.0, que tienen un comportamiento más racional, claro, para eso son adultos, aunque, la verdad, parece que no tengan nada mejor que hacer que estar todo el día diciendo cosas insustanciales en las redes (no sé yo si relacionarse con los demás, de la manera que cada uno sienta o quiera, es insustancial…).
  • Los marcianos 2.0, que vienen a ser todos en general, jóvenes y adultos, porque no se sabe bien qué sacan de tanto post, tanto Twitter, tanto Facebook y tanto YouTube, que en la vida se trata de hacer cosas de provecho…

Y ante tan digital y empírica segmentación (fruto del conocimiento incipiente…) nos preguntamos “qué va a hacer una Marca seria como yo en un mundo de marcianos como éste?”. Aprender, tal vez? Es sólo una idea…

Segmentar por jóvenes y adultos es de una simplicidad peligrosa, desaconsejablemente peligrosa. Citando una de las conclusiones del informe de Microsotft:

“It’s easy to get caught up in the hype around teenagers. The notion that teens are too busy texting and Twittering to be engaged with traditional media is exciting, but false. To develop the best strategy around teens and media, start by challenging popular assumptions about teens. Don’t focus on the outliers, but on the macro-level trends of media and preferences for the segment. The averages will show you that teens can often be reached by the same means as their parents.”

Resumiendo: somos humanos, nuestras preocupaciones y aspiraciones esenciales son las mismas en el mundo offline y en el online, porque es un mismo mundo con personas diversas que, antes que como internautas, se comportan como personas, jovenes o adultas, no como marcianos.

Les sugerimos que le echen un vistazo a la presentación que ven justo bajo estas líneas. Se trata de un estudio llevado a cabo en 2008 por Universal Mccann que lleva por título “When did we start trusting strangers?

Personas, personas importantes, no marcianos. Ese es el principal aprendizaje. No nos dejemos llevar por lo anecdótico. Por ejemplo “es que la gente no se identifica como personas, se ponen unos nombres rarísimos, nunca sabes quién hay detrás de tal o cual perfil”.

De acuerdo, quién no le ha puesto motes en el colegio a sus compañeros, quién no ha tenido o tiene un mote, sea cariñoso o no, quien no ha utilizado un “cuatroojos”, “sandokan”, “cerecita”, “caraculo”, “barbie”, “princesita”, “rambo”, “cuellicorto”, “chuloplaya”… quien no habla, en la intimidad y con todo respeto, por supuesto, de “tiobroncas”, “macizorra”, “pecholobo”, “abrazafarolas”, “iluminao”, “aburremuertos”, “flojeras” o “melocomotodo”… Si cambiamos “mote” o “apodo” por “alias” o “nickname” tenemos los mismos comportamientos “analógicos” traducidos al entorno “digital”.

Aprender. Se trata de aprender. Y después participar. O participar mientras se aprende. O aprender mientras se participa. El universo Social Media es un extraordinario campo para la investigación cualitativa, también para la cuantitativa. Un fantástico entorno para la investigación etnográfica. Una oportunidad de negocio que no aprovecharemos si partimos de la premisa de que sólo encontraremos marcianos 2.0.

Verá a los demás como marcianos quien se comporta como un marciano. Si hacemos un poco de rastreo por las redes encontraremos muchas “Marcas marcianas”, que han entrado sin entender, que intentan conseguir sin aprender, que quieren respuestas sin preguntas, que pretenden recibir sin ofrecer. Eso es ser un marciano 2.0. Y, créanme, un marciano simpático puede encontrar apoyo, comprensión y aceptación; pero un marciano prepotente tiene tantas posibilidades de generar empatía como un niño pequeño de hablar correctamente cuando sus padres se comunican con él sólo con gritos o monosílabos bobalicones.

Somos lo que aprendemos, dentro y fuera de la Red. No les parece que hoy, ahora, es un momento tan bueno como cualquier otro para empezar????

José Antonio Rodríguez @jarodriguez

Esto no es gratis.

Los que me conocen saben que soy especialmente quisquillosa con la construcción de las frases y la utilización de las palabras. Ello me ha traído más de un quebradero de cabeza en el trabajo y también en casa, pero pienso que si no usamos correctamente las palabras estamos generando comunicaciones equivocadas.

Cuando hago proyectos de estrategia para las marcas, me concentro en elegir bien el verbo que define el objetivo y el  complementario que encaja como estrategia, al igual que busco y rebusco hasta dar con el adjetivo que define el tono. Y no es por un alarde de “snobismo lingüístico” sino porque creo que la traducción en palabras de lo que pretendemos comunicar pone en riesgo y a la vez da mucho valor a las marcas. La consecuencia para mí no es que consigo tener una marca bien construida o una campaña bien enfocada, sino que estoy ayudando a un negocio a prosperar.

La construcción de las marcas en la mente del consumidor podemos decir que se consigue desde las emociones que conseguimos generarles, pero los que trabajamos en marketing y comunicación sabemos que antes de generar cualquier pieza de comunicación, la tenemos que explicar a quien la va a traducir en lenguaje publicitario o periodístico. Poner esa explicación negro sobre blanco es un ejercicio al que se le reivindica continuamente su valor, ¡no sé porqué cuesta tanto escribir un briefing!. O de hecho, sí lo sé. Escribir nos obliga a pensar, a ordenar las ideas, a elegir las palabras, y, en el caso de que escribamos sin pensar y ordenar, evidencia que no lo hemos hecho. Enfrentarme a un briefing mal escrito es una de los momentos más difíciles cuando recibo un proyecto, porque desencadena en mi cabeza una serie de preguntas que necesito aclarar para cumplir con el objetivo del proyecto y que en algunos casos, pone en apuros a quien tiene que responder las preguntas. Y enlazo así con el inicio de este post.

Dejando aparte el caso concreto de los briefings, últimamente me veo corrigiendo también algunos de los artículos que veo publicados al hilo del uso de las Redes Sociales como herramienta de marketing y comunicación.

Es cierto que acceder a las Redes Sociales es gratis pero no admito de ninguna de las maneras que se diga que hacer comunicación en ellas es gratis.

¿Dónde estamos mirando?, ¿qué estamos haciendo los profesionales de la comunicación cuando decimos que hay que saber contactar con las personas?, ¿por qué la comunicación en televisión se asume universalmente que sí tiene un coste y en internet no?, ¿acaso porque en TV hay que pagar a las cadenas para emitir o porque hay que hacer un spot o quizás por ambas cosas? Disculpad, pero en la Blogesfera y las Redes Sociales hay que crear las piezas de comunicación correspondientes y se llaman, posts, discusiones, dinamización de grupos, y muchas otras cosas que son igual o más sofisticadas que una cuña de radio, un spot o un publirreportaje.

¿Por qué se está dispuesto a dejar en las manos de alguien que escribe por 80 centimos de € un post en un blog para darle difusión a la marca?, ¿y por qué no se paga eso mismo al gabinete de prensa que escribe un artículo sobre nuestra marca para una revista de papel? De hecho la pregunta es,

¿si el reportero de la revista en papel nos dijera que cobra 80 céntimos de €, nos fiaríamos de la calidad de su trabajo?

He declarado mi batalla abierta a todos los que, quizás por hacer un uso poco ortodoxo de las palabras, dicen que hacer comunicación en Internet es gratis. No por fanatismo, no porque defienda a los Ilustres Académicos de las Lenguas que las estudian y protegen. O quizás también. Pero sobre todo porque hay una gran industria que aún está por nacer, que muchos estamos construyendo desde la innovación, el estudio de las nuevas tendencias y el esfuerzo y que, cuando cualquiera de los que, bajo la etiqueta de “divulgador sobre esto del Internet 2.0” dice que comunicar en Internet es gratis, está destruyendo. Es muy fácil regalar el trabajo, especialmente si no es el propio.

¿Un poco de música? Apuesto a que no puedes evitar llevar el ritmo. Haz click y comprúebalo.

Si las empresas necesitan de expertos que cuiden sus marcas en los medios off line, a quienes reconocen su valía y su trabajo con la remuneración correspondiente, ¿por qué tenemos que admitir que cuidarlas en el medio on-line es gratis? Quizás pueda ser más barato, pero eso, en cualquier caso siempre tendrá que explicarse con respecto al objetivo que se pretende y en términos de eficiencia y no en términos absolutos.

Tengamos claro lo que ofrecemos y no nos dejemos ofuscar por el corto plazo ni por los modelos de negocio trasnochados. El valor está, como siempre, en el talento que debemos exigir en todas fases de la cadena de producción de la comunicación.

La comunicación en la Web 2.0 es la clave para conectar con el consumidor del siglo XXI. En los años 60, los publicitarios vendieron bien su llave al medio rey de entonces, la televisión. Yo personalmente, voy a reivindicar el espíritu de la Gauche Divine 2.0.

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Alicia Mª Iglesias @aliciamiglesias