Siempre un paso más…

Es la filosofía que nos inspira, la que nos ha inspirado desde que Lewis & Carroll nació hace 6 años. Siempre un paso más.

Esta es nuestra nueva Presentación corporativa. Actualizada y revisada para que las cosas que hacemos tengan una explicación y un contexto.

Ahora bien, una presentación corporativa es, por naturaleza, incompleta. Las empresas tratamos de enumerar y explicar las cosas que hacemos, pero nunca podemos abarcar en toda su extensión la parte más importante: las cosas que somos capaces de hacer, más aún, las que somos capaces de imaginar. En nuestra presentación hay filosofía, estrategia, visión, procuramos que también haya ilusión, pero es difícil poner los sueños en formato Powerpoint.

Creemos que hay que soñar para avanzar.

Una vez más, muchas gracias.

José Antonio Rodríguez @jarodriguez  / Alicia Mª Iglesias @aliciamiglesias / @lewisandcarroll

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El paradigma Red Bull: talento, colaboración, innovación y pasión.

El éxito nunca llega por casualidad. Y tampoco es fruto de un único factor. Ni de una afortunada casualidad sucedida un día cualquiera.

El éxito es la consecución de los objetivos, la superación de las expectativas, la confirmación de que lo improbable es posible. Aún en el más competitivo de los entornos, en el más maduro de los mercados, en el más consolidado de los sectores, queda siempre algo nuevo por hacer.

Quizás por eso, en un entorno tan endogámico como la Fórmula 1 (probablemente la actividad deportiva y empresarial más elitista del mundo) el referente del éxito en estos momentos es una escudería que no tiene nombre de marca de automóvil: Red Bull.

Red Bull Racing Team

Detrás de un éxito siempre hay un trabajo bien hecho y, normalmente, el esfuerzo de mucha gente (directa e indirectamente involucrada), el talento y la audacia de personas comprometidas y un inconformismo que lleva a no asumir los límites impuestos y buscar otros nuevos.

From virtual to real in one adrenalin rushEstas son algunas de las claves para entender el paradigma Red Bull:

  • Búsqueda permanente del Talento:

un talento que se busca, se cultiva, se prepara, se educa, se enfoca, se trabaja y se curte. La cantera del talento es el Red Bull Junior Team. Empezó a funcionar en el año 2000, y en 2010  Sebastian Vettel, uno de los primeros juniors de Red Bull, terminó proclamándose campeón del mundo.

El campeón del mundo más jóven de la F1. El mejor del mundo de una especialidad en la que no hay más de 24 puestos de trabajo disponibles.

  • Trabajo constante sin perder de vista los Objetivos:

Las estrategias cortoplacistas especulan con las probabilidades, asumiendo grandes riesgos para alcanzar grandes beneficios. Las estrategias cortoplacistas apuestan por lo improbable.

Las estrategias fundamentadas en el largo plazo, como la de Red Bull, apuestan por la selección de los mejores ingredientes para conseguir los mejores resultados, y, sobre todo, porque los resultados sean sostenibles una vez alcanzados.

  • Innovación y Colaboración, no existe una sin la otra :

En el caso de Red Bull Racing, sin duda, uno de los “culpables” de su posición de liderazgo actual se llama Product Lifecycle Management (PLM).  El PLM es un software que permite que un extenso y multidisciplinar equipo de profesionales trabajen, compartan y mejoren constatemente sobre una misma plataforma donde, prácticamente en tiempo real, el conocimiento de todos se suma y se aplica a todos y cada uno de los miles de detalles que hacen del RB7 el bólido más competitivo del mundo.

Por eso Red Bull estableció un acuerdo estratégico con Siemens y eligió su solución PLM para el trabajo colaborativo de la escudería. Para innovar hay que colaborar, y entender la colaboración en sentido no endogámico.

  • Pasión por la Excelencia:

Hablábamos en nuestro último post de la Colaboración y la Co-creación como ecosistemas dinámicos en los que lo importante son las personas. Efectivemente, lo importante son las personas, todas las personas. Y las personas son también la mayor fuente de conflictos, desavenencias, crisis, motivación, pasión y éxitos.

La excelencia es cuestión de personas, y nadie dijo que fuera fácil. En Red Bull hay un ingente equipo humano trabajando en pos de la excelencia y al servicio de un objetivo concreto: la victoria. Pero en ese equipo enorme hay unos pocos nombre propios alrededor de los cuales gira todo lo demás: 

  • Dietrich Mateschitz: el dueño de Red Bull
  • Helmut Marko: responsable del Red Bull Junior Team
  • Christian Horner: director del equipo Red Bull Racing de Fórmula 1
  • Adrian Newey: ingeniero jefe del equipo Red Bull Racing de Fórmula 1
  • Sebastian Vettel: pilota el RB7 #1, es el piloto más joven de la historia en ser Campeón del Mundo de F1
  • Mark Webber: pilota el RB7 #2, piloto profesional de F1 desde 2002, 157 grandes premios disputados, 20 podios en su carrera

Red Bull Mobile Apps & GamesPara Red Bull la temporada 2010 fue tan agitada como exitosa,  marcó un antes y un después, y de todo lo vivido aprendió el equipo para seguir mejorando.

En el momento de publicar este post aún no se ha disputado el Gran Premio de Canadá, séptimo de la temporada 2011, pero de los 6 grandes premios anteriores Sebastian Vettel ha ganado 5. Flor de un día no parece.

La visión de uno, la pasión de muchos y el talento de todos. Eso y tiempo, y recursos, y dedicación, y no perder de vista los obejtivos, y trabajar para mañana teniendo en el horizonte siempre el año que viene. Y seguir trabajando. Y no conformarse con lo conseguido.

Nadie dijo que fuera fácil. Nadie dijo que fuera imposible.

José Antonio Rodríguez @jarodriguez

Colaboración, Co-creación, Innovación… y Desarrollo

Las organizaciones, grandes y pequeñas, pero sobre todo las grandes organizaciones están aplicando, que no descubriendo, políticas corporativas donde la colaboración y co-creación son dinámicas clave.
Colaborar, crear conjuntamente, para qué? Para innovar. Innovar para qué? Para desarrollar. Para desarrollar qué? Para aumentar la ventaja competitiva, para encontrar nuevos espacios de oportunidad en los mercados cada vez más saturados, para mejorar procesos y estructuras organizativas, para identificar valores, internos y externos, que pongan a trabajar para la Compañía el potencial que tiene y que no aprovecha, o que podría aprovechar mucho mejor.

En un mercado global que se debate permanentemente en las luchas propias de un océano rojo, colaborar, co-crear e innovar son los fundamentos para desarrollar estrategias de océano azul.

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  • De los factores al producto

Hablar de innovación no es nuevo. La innovación es una constante en la filosofía y en la práctica de las compañías que han alcanzado posiciones de referencia y liderazgo en sus sectores de actividad. La innovación caracteriza a las empresas más valoradas, las organizaciones más admiradas, las lovemarks.

La novedad estriba en que colaboración, co-creación e innovación forman parte de una fórmula, no son factores aislados que se aplican en diferentes áreas, en momentos distintos y con diferentes objetivos. Son factores relacionados al servicio de un producto final. Por tanto, en este nuevo panorama, el orden de los factores sí altera el producto.

La innovación se busca y se potencia con la colaboración. Y colaborar no es solamente compartir los que se sabe o lo que se tiene, es trabajar, crear conjuntamente para alumbrar algo nuevo.

  • La colaboración es el terreno de juego
  • La co-creación es la estrategia del juego
  • La innovación es el resultado del juego.

Puesto que la colaboración es el terreno de juego, diseñar, implementar y dinamizar entornos colaborativos es ahora una importante prioridad en las estrategias empresariales.

  • De los Sistemas a los Ecosistemas

Tradicionalmente, lo que ahora llamamos entornos colaborativos, han sido plataformas tecnológicas diseñadas desde la perspectiva de la Tecnología y los Sistemas, implementadas desde los departamentos de IT y gestionadas, con mayor o menor fortuna, teniendo en el punto de mira a la organización y sus necesidades, no a las personas y sus potencialidades. Por eso los resultados han sido siempre tan pobres para todos.

Entorno Colaborativo TradicionalEs momento de asumir que esto no es una cuestión de Sistemas, sino de Ecosistemas.

Ecosistemas en los que, además, pueden (deben…) participar y convivir, los expertos (consultores, analistas, asesores…) en disciplinas que, tradicionalmente, vienen trabajando para las organizaciones de manera vertical, sin apenas relación e interacción entre sus respectivas especialidades:

  • tecnología – formación – procesos – desarrollo de negocio – investigación de mercados – marketing y comunicación – social media…

Un ecosistema suena más complicado que una plataforma. Así es, es más complicado. Y tremendamente más rico, estimulante y productivo.

  • Social Engagement in & out

En el centro de los Ecosistemas están las personas y, en torno a ellas, se organizan los equipos, se desarrollan los proyectos, se plantean las necesidades, se delimitan claramente los objetivos, se asignan los recursos, se especifican las beneficios para personas, equipos y empresa, se observa lo que pasa fuera de la organización, se estimula la creatividad, se coordina el talento, se retribuye el valor aportado, se visualiza cada logro y se retroalimentan las dinámicas tejiendo una red de aprendizaje constante.

Un sistema se basa en el orden y la jerarquía permanente, mientras que un ecosistema se basa en la diversidad y la adaptación constante. Un sistema preserva a las organizaciones de los individuos, mientras que en un ecosistema los individuos transforman  las organizaciones. En un sistema la lógica viene dada, mientras que en un ecosistema la lógica fluye en tanto en cuanto los individuos aportan la suya propia a la lógica del conjunto.

Un ecosistema es, por propia naturaleza, social. Por tanto, son las dinámicas sociales las que hacen de los ecosistemas entornos colaborativos, co-creativos e innovadores.

La combinación de elementos diferentes en un entorno flexible hace posible detectar a los individuos, las ideas, los proyectos, los factores que permiten pasar de la posibilidad a la realidad.

La innovación no es un hito, es un proceso. Un proceso que comienza cuando las dinámicas del ecosistema se enriquecen con las aportaciones de individuos, ideas y elementos que se localizan tanto dentro como fuera de la organización. Y cuando decimos organización decimos empresa, pero decimos también ciudad

Un ecosistema como el que las organizaciones necesitan para que la Innovación pueda echar raíces y dar frutos, si bien se mira, es un entorno con todas las características de eso que llamamos “2.0”. Es participativo, asimétrico, empático, dinámico, crítico, receptivo y evolutivo.

En estos entornos donde hasta ahora una de las grandes preocupaciones era la seguridad (entendida como preservar algo de la contaminación exterior), ahora se busca la permeabilidad, porque tanto dentro como fuera hay estímulos necesarios.

Y precisamente porque no hablamos de individuos aislados, sino de comunidades innovadoras, es necesario conseguir engagement por parte de los miembros de esas comunidades. De la misma manera que sucede cuando trabajamos con comunidades en el entorno Social Media.

Las organizaciones no son ajenas, aunque así han permanecido alejadas demasiado tiempo, a las dinámicas de la Gran Conversación. Observar y analizar lo que ha sucedido en Internet en los últimos años es una buena manera de empezar a entender de qué forma es posible colaborar, co-crear e innovar dentro de las organizaciones.

En Lewis & Carroll trabajamos, de manera creciente en los últimos  meses, en proyectos en los que estamos aplicando nuestra experiencia en redes sociales al ámbito de los espacios corporativos. Y eso, desde luego, no está pasando por casualidad.

José Antonio Rodríguez @jarodriguez  / Alicia Mª Iglesias @aliciamiglesias / @lewisandcarroll

“Por qué me hablas de amor cuando sólo quieres sexo”, o el respeto al diccionario.

Este no debería ser el primer post del año. Tampoco debía ser mi primer post en este blog. Desde hace un par de semanas estoy a vueltas con el que sí debería serlo, y aunque sé que mi socio lo anunció en Twitter sin intención de presionar, prometo que estará colgado antes de acabar la semana.

Decir que me cuesta escribir el post que tengo comenzado y, sin embargo, estar escribiendo éste  puede parecer una contradicción; pero si seguís a partir de este año mis reflexiones en el blog, descubriréis que soy en esencia una continua interrogación y cerrar los temas sin abrir hipervínculos, me cuesta un poco.

Vivir de forma consciente, es lo que tiene. Me cuestiono muchas de las cosas que ocurren, con el ánimo de entenderlas y encontrarles la arista en la que reside su utilidad para avanzar. Vivo intensamente el momento, con los ojos y la mente abierta para construir oportunidades con cada una de las personas y de los eventos en los que participo, con mayor o menor proactividad.

Por eso, mi agenda está más o menos llena, pero siempre flexible y especialmente disponible cuando oigo palabras como “he pensado que… ¿a ti qué te parece?”, “cómo podríamos hacerlo…”, “esto sería una colaboración…”. Y los que me conocen saben que cuando elijo las palabras procuro asegurarme de que conozco bien su significado y por eso las utilizo. Porque hay que ser respetuoso con quien nos escucha/lee y no dar gato por libre.

La semana pasada, una llamada irrumpió en mi móvil. Ella (voy a ser discreta) me proponía una colaboración. Atención! Palabra clave!  Nosotros somos una pyme que cree y practica las colaboraciones win-win.

Escuché su propuesta: su empresa ofrece servicios de seguridad para los datos especialmente para pymes y, teniendo en cuenta nuestro perfil de empresa, nos habían seleccionado para proponernos una colaboración. Nos ofrecían un servicio y, tras su uso, nos solicitarían una recomendación. En el momento de vernos nos contarían los detalles y tendríamos que tomar la decisión en ese mismo momento.

Podría ser asimilable a otras propuestas que nos han hecho en las que si hemos participado en alguna ocasión, siempre ha sido con la condición de ser fieles a nosotros mismos. Quizás el Banco de Sabadell, por poner un ejemplo,  podría dar su opinión sobre nuestro feedback sobre su web. La insistencia en que tendríamos que tomar la decisión de colaborar en ese mismo momento tampoco me pareció extraña.

El tema de la colaboración que Ella me proponía me interesó. Algunas de las conversaciones entre mi socio y yo los dos últimos meses han ido sobre la mejora del sistema de seguridad de la información en la empresa. Como el especialista es él, le propuse que hablara con ellos para avanzar en algún detalle para ver si nos podría interesar. Ambas partes estuvimos muy interesados en vernos y en menos de 3 días ya ha ocurrido la reunión. Hace un par de horas que nos dimos la mano cortésmente, porque, ante todo, nosotros somos unos señores.

A la reunión hemos ido mi socio y yo porque insistieron especialmente en que, como era una colaboración, a la reunión debían ir quienes pudieran decidir sobre el tema de forma inmediata. Hasta aquí todo parece razonable y, para qué mentir, tampoco tenemos tanta estructura. Por su parte, Ella vino acompañada de su jefa.

Se inicia la reunión. Nos proponen que expliquemos nuestra empresa con especial énfasis en qué necesidades de seguridad en la información tenemos, puesto que así podrán ajustar su propuesta del servicio objeto de la colaboración. No os voy a explicar lo que les contamos, es irrelevante para el objeto de este post. Tan irrelevante como resultó serlo para la supuesta propuesta de colaboración.

Tras tres horas de reunión en la que de forma incisiva nos han hecho reflexionar sobre la criticidad de la seguridad de los datos de nuestra empresa, e invitarnos a hacer, cito palabras textuales “la carta a los Reyes”, quizás sólo tenga que agradecerles el ejercicio de reflexión que nos han hecho hacer. He descubierto que lo que pensaba que era crítico en mi empresa no lo es y, sin embargo, que lo amenazado es lo que yo creía más seguro. También tengo que decir, y ellas si leen este post reconocerán… o quizás no, que esta conclusión ha sido más fruto de la conversación entre mi socio y yo en la reunión, que no con ellas, a quienes de cualquier modo agradezco el haber creado el momento para la reflexión, porque ellas, como decía aquél, “han venido a hablar de su libro”.

Porque me obligo a ser positiva y porque hoy aún es martes y me queda algo de frescura del fin de semana, pero no se merece menos denuncia que ésta la actuación de esta empresa, que será todo lo multinacional y experta que dice ser, pero engaña cuando dice que ofrece una propuesta de colaboración. Y encima dice que no te hace perder el tiempo.

Llaman colaboración a una oferta comercial cerrada e innegociable en ninguno de sus términos y con condiciones restrictivas también innegociables en las que se incluye como condición sine quanon que, para ser su cliente( porque no colaboras más que pagando y dejando tu marca para completar sus credenciales), debes proporcionarle 10 de tus contactos para que puedan hacer acción comercial. ¡Acabáramos!

Ofrecer un servicio en condiciones especiales de precio no es ofrecer una colaboración. A eso se le llama descuento, oferta, o simplemente, condiciones especiales.

Lo peor ha sido cuando, declarando interés por su servicio (aunque, de base, no tienen una solución de seguridad a la medida de lo que habíamos identificado como información crítica para nosotros, pero sobre la estela de la ilusión que dejan los Reyes Magos cuando recogen las cartas…), la única opción era decir sí o no a su oferta comercial cerrada, sin más posibilidades de seguir hablando.

Después de tres horas y media, no han dedicado ni dos minutos a hacer una propuesta a medida, que había sido su promesa inicial; de hecho, venían a rematar una venta de 25.000€ en una cafetería con una Pyme en el primer contacto, una Pyme de la que, dicho sea de paso, no conocían nada excepto su nombre en un listado, como han declarado al final de la reunión al preguntarles yo por qué nos habían elegido.

Quizás la próxima vez empiece por ahí, pero me sentiría mal preguntando a alguien por qué me ha elegido, cuando ese alguien te propone una colaboración y te invita, al inicio de la reunión, a que ambas partes expliquemos lo que hacemos para llegar a un acuerdo.

No estoy acostumbrada a pensar que la gente me llama al móvil dirigiéndose por mi nombre y hablándome de mi empresa para proponerme una colaboración, cuando su verdadera intención es que quiere venderme su servicio de catálogo faltándole el respeto al diccionario.

En el entorno Internet 2.0 sabemos muy bien lo que significa colaborar. Y también sabemos que la colaboración puede traerte muchas oportunidades de negocio. Y también sabemos que la falta de transparencia se perdona mal. Difícilmente le damos una oportunidad a quien se acerca hablando de amor cuando, en realidad, quería sexo.

Y ahora me voy a acabar el que será mi primer post oficial en el blog, con mis reflexiones sobre las tendencias del 2010.

Alicia Mª Iglesias @aliciamiglesias