El curioso camino hasta convertir un peón en Reina Blanca.

En la madriguera del conejo blanco estamos contentos. En las meriendas de las tardes, cada vez somos más locos alrededor de la mesa. Nuevos clientes están decidiendo confiar en nosotros este año, que está resultando duro una vez más, y quieren seguir haciéndolo el  año próximo, ¿será que servimos buen té?

Cuando pasa la euforia del “go ahead”, yo, que soy de natural – vamos a decir- reflexivo, pienso, cómo hemos llegado a convencer de que vamos a hacer crecer su negocio, mejorar su reputación o consolidar la imagen de su marca a un emprendedor, un empresario o un responsable de marketing. Y entonces vuelvo al inicio, ¿qué hemos hecho?

Cuando vamos a recoger un briefing, muchos clientes nos comentan “¡Hacéis muchas preguntas!”, y yo me sigo sorprendiendo de que alguien puede definir un proyecto para otro sin preguntar. El cliente siempre sabe más de su negocio que uno mismo. Estamos obligados a correr en spring para ponernos al día en esa parte del proyecto. Si podemos ir al cliente con un benchmark mental de su sector, mejor; si además lo hemos hecho en el entorno Social Media, aún mejor.

No hay preguntas tontas, solo tontos que no preguntanHay una página en Facebook que me encanta porque está hecha desde el valor de la humildad trabajando para la mejora de una profesión, es Soy enfermer@. En su consejo de hoy, lleno de sabiduría como muchos otros, encuentro una conexión directa con el trabajo de “Dar Servicio”, así, con mayúsculas.

No quiero pecar de engreída pero tampoco voy a hacerlo de falsa modestia. Ir al cliente con su sector algo estudiado es una inversión de talento puesto al servicio del proyecto Sigue leyendo

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