El año del caballo y The Social Media Company

Este mes de febrero, dos proyectos por los que estábamos compitiendo se han quedado en el camino. La principal razón esgrimida ha sido que nuestras propuestas eran poco convencionales. Tras lamernos las heridas, abrir las ventanas y pasar la hoja del calendario, empezamos marzo haciendo autocrítica: ¿tenemos que dejar de ser poco convencionales?

El sábado pintamos un conejo blanco en la pared de la entrada de la agencia. Era una de las criaturas que teníamos previstas y que faltaba incorporar a los cuadros del Sombrerero Loco, las piezas de ajedrez, los naipes guardianes de las rosas rojas de la Reina de Corazones, los cromos de picar de “Al otro lado del espejo”, la colección de libros de lógica y fotografía de Lewis Carroll, los sellos para estampar de Alicia en el País de las Maravillas o el peluche del gato de Cheshire que forman la identidad de la madriguera desde la que los 365 días, y noches, damos vida a las marcas en las Redes Sociales. “It’s always tea time in Wonderland”; si aún no has venido a tomar el té y te apetece, estás invitado.

Después de esto, ser convencional supongo que no es lo que se espera de nosotros, o sí.

Lewis&Carroll_2014[1]El 31 de Enero empezó un nuevo año chino del Caballo, que dicen que son movidos, rápidos y cambiantes. Por los primeros 28 días, doy fe de ello. También dicen que hay 4 formas de enfrentarse al año del Caballo:

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Social Media Business Lab

En Lewis & Carroll estamos poniendo en marcha una nueva experiencia formativa: Social Media Business Lab.

A Social NetLearning experience

Nos hemos embarcado, con toda la ilusión del mundo, en esta aventura porque creemos que:

  • La mejor experiencia de aprendizaje es aquella que tiene lugar en el mismo entorno en el que pondrás en práctica lo aprendido.
  • La mejor manera de capitalizar la formación es que transcurra el mínimo tiempo posible en pasar, con garantías, a la acción.
  • La formación no es solamente para quienes deben ejecutar, es igualmente esencial para quienes deben interpretar, analizar, comprender y dirigir.
  • La formación mejora las habilidades, potencia las capacidades y aporta criterio para decidir.

Sobre estas premisas hemos construido la propuesta y la experiencia formativa del Social Media Business Lab.

Tenemos los contenidos preparados, la metodología lista,  las primeras pruebas técnicas superadas y del look&feel nos quedan unos ajustes.

En cuanto terminemos los ensayos levantaremos el telón y “que la función comience”!!! Pero ya puedes unirte a Social Media Business Lab en Facebook.

Te resulta lo suficientemente interesante como para querer saber más?

Social Media Business Lab powered by Lewis & Carroll

Lewis & Carroll @lewisandcarroll

Colaboración, Co-creación, Innovación… y Desarrollo

Las organizaciones, grandes y pequeñas, pero sobre todo las grandes organizaciones están aplicando, que no descubriendo, políticas corporativas donde la colaboración y co-creación son dinámicas clave.
Colaborar, crear conjuntamente, para qué? Para innovar. Innovar para qué? Para desarrollar. Para desarrollar qué? Para aumentar la ventaja competitiva, para encontrar nuevos espacios de oportunidad en los mercados cada vez más saturados, para mejorar procesos y estructuras organizativas, para identificar valores, internos y externos, que pongan a trabajar para la Compañía el potencial que tiene y que no aprovecha, o que podría aprovechar mucho mejor.

En un mercado global que se debate permanentemente en las luchas propias de un océano rojo, colaborar, co-crear e innovar son los fundamentos para desarrollar estrategias de océano azul.

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  • De los factores al producto

Hablar de innovación no es nuevo. La innovación es una constante en la filosofía y en la práctica de las compañías que han alcanzado posiciones de referencia y liderazgo en sus sectores de actividad. La innovación caracteriza a las empresas más valoradas, las organizaciones más admiradas, las lovemarks.

La novedad estriba en que colaboración, co-creación e innovación forman parte de una fórmula, no son factores aislados que se aplican en diferentes áreas, en momentos distintos y con diferentes objetivos. Son factores relacionados al servicio de un producto final. Por tanto, en este nuevo panorama, el orden de los factores sí altera el producto.

La innovación se busca y se potencia con la colaboración. Y colaborar no es solamente compartir los que se sabe o lo que se tiene, es trabajar, crear conjuntamente para alumbrar algo nuevo.

  • La colaboración es el terreno de juego
  • La co-creación es la estrategia del juego
  • La innovación es el resultado del juego.

Puesto que la colaboración es el terreno de juego, diseñar, implementar y dinamizar entornos colaborativos es ahora una importante prioridad en las estrategias empresariales.

  • De los Sistemas a los Ecosistemas

Tradicionalmente, lo que ahora llamamos entornos colaborativos, han sido plataformas tecnológicas diseñadas desde la perspectiva de la Tecnología y los Sistemas, implementadas desde los departamentos de IT y gestionadas, con mayor o menor fortuna, teniendo en el punto de mira a la organización y sus necesidades, no a las personas y sus potencialidades. Por eso los resultados han sido siempre tan pobres para todos.

Entorno Colaborativo TradicionalEs momento de asumir que esto no es una cuestión de Sistemas, sino de Ecosistemas.

Ecosistemas en los que, además, pueden (deben…) participar y convivir, los expertos (consultores, analistas, asesores…) en disciplinas que, tradicionalmente, vienen trabajando para las organizaciones de manera vertical, sin apenas relación e interacción entre sus respectivas especialidades:

  • tecnología – formación – procesos – desarrollo de negocio – investigación de mercados – marketing y comunicación – social media…

Un ecosistema suena más complicado que una plataforma. Así es, es más complicado. Y tremendamente más rico, estimulante y productivo.

  • Social Engagement in & out

En el centro de los Ecosistemas están las personas y, en torno a ellas, se organizan los equipos, se desarrollan los proyectos, se plantean las necesidades, se delimitan claramente los objetivos, se asignan los recursos, se especifican las beneficios para personas, equipos y empresa, se observa lo que pasa fuera de la organización, se estimula la creatividad, se coordina el talento, se retribuye el valor aportado, se visualiza cada logro y se retroalimentan las dinámicas tejiendo una red de aprendizaje constante.

Un sistema se basa en el orden y la jerarquía permanente, mientras que un ecosistema se basa en la diversidad y la adaptación constante. Un sistema preserva a las organizaciones de los individuos, mientras que en un ecosistema los individuos transforman  las organizaciones. En un sistema la lógica viene dada, mientras que en un ecosistema la lógica fluye en tanto en cuanto los individuos aportan la suya propia a la lógica del conjunto.

Un ecosistema es, por propia naturaleza, social. Por tanto, son las dinámicas sociales las que hacen de los ecosistemas entornos colaborativos, co-creativos e innovadores.

La combinación de elementos diferentes en un entorno flexible hace posible detectar a los individuos, las ideas, los proyectos, los factores que permiten pasar de la posibilidad a la realidad.

La innovación no es un hito, es un proceso. Un proceso que comienza cuando las dinámicas del ecosistema se enriquecen con las aportaciones de individuos, ideas y elementos que se localizan tanto dentro como fuera de la organización. Y cuando decimos organización decimos empresa, pero decimos también ciudad

Un ecosistema como el que las organizaciones necesitan para que la Innovación pueda echar raíces y dar frutos, si bien se mira, es un entorno con todas las características de eso que llamamos “2.0”. Es participativo, asimétrico, empático, dinámico, crítico, receptivo y evolutivo.

En estos entornos donde hasta ahora una de las grandes preocupaciones era la seguridad (entendida como preservar algo de la contaminación exterior), ahora se busca la permeabilidad, porque tanto dentro como fuera hay estímulos necesarios.

Y precisamente porque no hablamos de individuos aislados, sino de comunidades innovadoras, es necesario conseguir engagement por parte de los miembros de esas comunidades. De la misma manera que sucede cuando trabajamos con comunidades en el entorno Social Media.

Las organizaciones no son ajenas, aunque así han permanecido alejadas demasiado tiempo, a las dinámicas de la Gran Conversación. Observar y analizar lo que ha sucedido en Internet en los últimos años es una buena manera de empezar a entender de qué forma es posible colaborar, co-crear e innovar dentro de las organizaciones.

En Lewis & Carroll trabajamos, de manera creciente en los últimos  meses, en proyectos en los que estamos aplicando nuestra experiencia en redes sociales al ámbito de los espacios corporativos. Y eso, desde luego, no está pasando por casualidad.

José Antonio Rodríguez @jarodriguez  / Alicia Mª Iglesias @aliciamiglesias / @lewisandcarroll

Cruzar la línea divisoria para entrar en las nuevas realidades

Tengo el hábito, no sé si bueno o malo, de enamorarme de algunos libros, muchos de ellos de los que catalogan como “libros de empresa“. Siendo así, quizás ahora penséis que el hábito tiene más de malo que de bueno. Pero el enamoramiento ocurre cuando los libros de empresa se convierten en inspiradores de mi vida. Y con esto último seguro que definitivamente estáis convencidos de que mis inclinaciones amorosas son más patológicas que otra cosa.

Leo “Drucker para todos los días” aunque lo hago de forma esporádica, no todos los días, y aunque está escrito como un diario ni mucho menos lo consulto como si fuera el “horóscopo para hoy”. Sin embargo, por algún motivo hoy he sentido una de esas flechas de cupido y lo he sacado de la librería.
Podría haber escogido cualquier día, porque todo él me parece magnífico, pero como daba igual, he buscado una página cualquiera para un día cualquiera, como por ejemplo, hoy: 1 Febrero. Título: “Cruzar la línea divisoria”.

“Cada dos o tres siglos, ocurre una aguda transformación. Cruzamos una “línea divisoria”. En unas cuantas décadas, la sociedad se reorganiza – su manera de ver el mundo, sus valores básicos, su estructura social y política, sus artes, sus instituciones claves -. Cincuenta años más tarde, hay un nuevo mundo. La gente nacida después de la transformación no puede siquiera imaginar el mundo en el que vivieron sus abuelos y en el que nacieron sus padres.
Pero los cambios fundamentales de hoy en día, esas realidades nuevas visibles hace treinta años, realmente sólo están empezando y apenas van a empezar a producir su impacto. A lo largo y ancho del mundo, están tras la reestructuración de los negocios, grandes y pequeños, -fusiones, enajenaciones, alianzas-. Están tras la reestructuración mundial de la fuerza laboral– la cual aunque ya es un hecho cumplido en Estados Unidos, está todavía en sus primeras etapas en Japón y Europa-. Y están tras la necesidad de una innovación fundamental en la educación y, especialmente, en la educación superior.
Estas realidades son diferentes de los asuntos en los que todavía fijan su atención los políticos, economistas, estudiosos, hombres de negocios y líderes sindicales, y sobre los que todavía escriben libros y pronuncian discursos.”

(Las nuevas Realidades. La sociedad poscapitalista. The Age of Discontinuity.)

Drucker, muerto hace ya 10 años, parece que esté mirando desde el pasado, el presente o el futuro a una realidad atemporal pero que nos condenamos reiteradamente a vivir. Parece que estamos empeñados en acuñar cada día el dicho ” el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”.

Si la reflexión es innegablemente visionaria y poco rebatible, más calado tiene aún la sugerencia que nos propone para seguir adelante en actitud creadora:

“La próxima vez que oiga a sus colegas golpear la mesa por algo que evidentemente ya pasó, encuentre una manera de decirles que necesitan despertar y abrir los ojos.”

No soy de seguir consejos, pero confieso que el espíritu de la rebelión que subyace en las reflexiones del que está considerado el más grande filósofo de la gerencia del siglo XX, me enamora de forma arrebatadoramente apasionada.

Alicia Mª Iglesias @aliciamiglesias

Esto no es gratis.

Los que me conocen saben que soy especialmente quisquillosa con la construcción de las frases y la utilización de las palabras. Ello me ha traído más de un quebradero de cabeza en el trabajo y también en casa, pero pienso que si no usamos correctamente las palabras estamos generando comunicaciones equivocadas.

Cuando hago proyectos de estrategia para las marcas, me concentro en elegir bien el verbo que define el objetivo y el  complementario que encaja como estrategia, al igual que busco y rebusco hasta dar con el adjetivo que define el tono. Y no es por un alarde de “snobismo lingüístico” sino porque creo que la traducción en palabras de lo que pretendemos comunicar pone en riesgo y a la vez da mucho valor a las marcas. La consecuencia para mí no es que consigo tener una marca bien construida o una campaña bien enfocada, sino que estoy ayudando a un negocio a prosperar.

La construcción de las marcas en la mente del consumidor podemos decir que se consigue desde las emociones que conseguimos generarles, pero los que trabajamos en marketing y comunicación sabemos que antes de generar cualquier pieza de comunicación, la tenemos que explicar a quien la va a traducir en lenguaje publicitario o periodístico. Poner esa explicación negro sobre blanco es un ejercicio al que se le reivindica continuamente su valor, ¡no sé porqué cuesta tanto escribir un briefing!. O de hecho, sí lo sé. Escribir nos obliga a pensar, a ordenar las ideas, a elegir las palabras, y, en el caso de que escribamos sin pensar y ordenar, evidencia que no lo hemos hecho. Enfrentarme a un briefing mal escrito es una de los momentos más difíciles cuando recibo un proyecto, porque desencadena en mi cabeza una serie de preguntas que necesito aclarar para cumplir con el objetivo del proyecto y que en algunos casos, pone en apuros a quien tiene que responder las preguntas. Y enlazo así con el inicio de este post.

Dejando aparte el caso concreto de los briefings, últimamente me veo corrigiendo también algunos de los artículos que veo publicados al hilo del uso de las Redes Sociales como herramienta de marketing y comunicación.

Es cierto que acceder a las Redes Sociales es gratis pero no admito de ninguna de las maneras que se diga que hacer comunicación en ellas es gratis.

¿Dónde estamos mirando?, ¿qué estamos haciendo los profesionales de la comunicación cuando decimos que hay que saber contactar con las personas?, ¿por qué la comunicación en televisión se asume universalmente que sí tiene un coste y en internet no?, ¿acaso porque en TV hay que pagar a las cadenas para emitir o porque hay que hacer un spot o quizás por ambas cosas? Disculpad, pero en la Blogesfera y las Redes Sociales hay que crear las piezas de comunicación correspondientes y se llaman, posts, discusiones, dinamización de grupos, y muchas otras cosas que son igual o más sofisticadas que una cuña de radio, un spot o un publirreportaje.

¿Por qué se está dispuesto a dejar en las manos de alguien que escribe por 80 centimos de € un post en un blog para darle difusión a la marca?, ¿y por qué no se paga eso mismo al gabinete de prensa que escribe un artículo sobre nuestra marca para una revista de papel? De hecho la pregunta es,

¿si el reportero de la revista en papel nos dijera que cobra 80 céntimos de €, nos fiaríamos de la calidad de su trabajo?

He declarado mi batalla abierta a todos los que, quizás por hacer un uso poco ortodoxo de las palabras, dicen que hacer comunicación en Internet es gratis. No por fanatismo, no porque defienda a los Ilustres Académicos de las Lenguas que las estudian y protegen. O quizás también. Pero sobre todo porque hay una gran industria que aún está por nacer, que muchos estamos construyendo desde la innovación, el estudio de las nuevas tendencias y el esfuerzo y que, cuando cualquiera de los que, bajo la etiqueta de “divulgador sobre esto del Internet 2.0” dice que comunicar en Internet es gratis, está destruyendo. Es muy fácil regalar el trabajo, especialmente si no es el propio.

¿Un poco de música? Apuesto a que no puedes evitar llevar el ritmo. Haz click y comprúebalo.

Si las empresas necesitan de expertos que cuiden sus marcas en los medios off line, a quienes reconocen su valía y su trabajo con la remuneración correspondiente, ¿por qué tenemos que admitir que cuidarlas en el medio on-line es gratis? Quizás pueda ser más barato, pero eso, en cualquier caso siempre tendrá que explicarse con respecto al objetivo que se pretende y en términos de eficiencia y no en términos absolutos.

Tengamos claro lo que ofrecemos y no nos dejemos ofuscar por el corto plazo ni por los modelos de negocio trasnochados. El valor está, como siempre, en el talento que debemos exigir en todas fases de la cadena de producción de la comunicación.

La comunicación en la Web 2.0 es la clave para conectar con el consumidor del siglo XXI. En los años 60, los publicitarios vendieron bien su llave al medio rey de entonces, la televisión. Yo personalmente, voy a reivindicar el espíritu de la Gauche Divine 2.0.

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Alicia Mª Iglesias @aliciamiglesias