El curioso camino hasta convertir un peón en Reina Blanca.

En la madriguera del conejo blanco estamos contentos. En las meriendas de las tardes, cada vez somos más locos alrededor de la mesa. Nuevos clientes están decidiendo confiar en nosotros este año, que está resultando duro una vez más, y quieren seguir haciéndolo el  año próximo, ¿será que servimos buen té?

Cuando pasa la euforia del “go ahead”, yo, que soy de natural – vamos a decir- reflexivo, pienso, cómo hemos llegado a convencer de que vamos a hacer crecer su negocio, mejorar su reputación o consolidar la imagen de su marca a un emprendedor, un empresario o un responsable de marketing. Y entonces vuelvo al inicio, ¿qué hemos hecho?

Cuando vamos a recoger un briefing, muchos clientes nos comentan “¡Hacéis muchas preguntas!”, y yo me sigo sorprendiendo de que alguien puede definir un proyecto para otro sin preguntar. El cliente siempre sabe más de su negocio que uno mismo. Estamos obligados a correr en spring para ponernos al día en esa parte del proyecto. Si podemos ir al cliente con un benchmark mental de su sector, mejor; si además lo hemos hecho en el entorno Social Media, aún mejor.

No hay preguntas tontas, solo tontos que no preguntanHay una página en Facebook que me encanta porque está hecha desde el valor de la humildad trabajando para la mejora de una profesión, es Soy enfermer@. En su consejo de hoy, lleno de sabiduría como muchos otros, encuentro una conexión directa con el trabajo de “Dar Servicio”, así, con mayúsculas.

No quiero pecar de engreída pero tampoco voy a hacerlo de falsa modestia. Ir al cliente con su sector algo estudiado es una inversión de talento puesto al servicio del proyecto Sigue leyendo

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El Return On Interaction en Social Media

Expectativas 2013 se caracteriza por la consolidación de las redes sociales como vía para llegar al público objetivo. Ya no se trata de una opción, sino de un must dentro de la estrategia de comunicación de toda empresa. Sin embargo, esta consolidación convive con comentarios como “¿qué resultados se pueden esperar de estar ahí?” O en el peor de los casos, “no vale la pena estar porque no se les saca realmente partido”.

Tan sólo en un 13% de las empresas se han cumplido por completo las perspectivas esperadas por el social media, y un 64% las han cumplido en parte.
¿Demoledor? Quizás menos de lo que pueda parecer, si seguimos leyendo el informe: Tan sólo un 19% de los encuestados notó una gran interacción con sus notas de prensa. ¿notas de prensa?

Y es que estamos usando métodos clásicos en un medio con reglas que en muchos casos aún no están detectadas y, en más aún, no entendidas.
Los social media no son un pozo sin fondo, sino que también se obtienen beneficios de la actividad que realizamos.
Los likes, RT’s y seguidores no son suficientes para medir el éxito de una estrategia efectiva.

Pero si lo único que pretendes es vender, te has equivocado de medio.

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Orgullosos nominados en los TweetsAwards buscan apoyo para ganar.

Ya hemos llegado a la final, ahora nos falta el último empujón, ¿nos seguís dando vuestra confianza? Es fácil, solo tenéis que twitear apoyando a @JARodriguez, @Clicfox y @DolceGustoES con tweets como estos:

#TA2012 #CmGeek @JARodriguez porque… (motivo)

#TA2012 #CmResolutivo @DolceGustoES porque…(motivo)

#TA2012 #Mejores140 @Clicfox porque… (motivo)

#TA2012 #MejorHashtag @Clicfox porque… (motivo)

#TA2012 #TweetFoto @Clicfox porque… (motivo)

… y nos vemos en los TweetsAwards!

Cruzar la línea divisoria para entrar en las nuevas realidades

Tengo el hábito, no sé si bueno o malo, de enamorarme de algunos libros, muchos de ellos de los que catalogan como “libros de empresa“. Siendo así, quizás ahora penséis que el hábito tiene más de malo que de bueno. Pero el enamoramiento ocurre cuando los libros de empresa se convierten en inspiradores de mi vida. Y con esto último seguro que definitivamente estáis convencidos de que mis inclinaciones amorosas son más patológicas que otra cosa.

Leo “Drucker para todos los días” aunque lo hago de forma esporádica, no todos los días, y aunque está escrito como un diario ni mucho menos lo consulto como si fuera el “horóscopo para hoy”. Sin embargo, por algún motivo hoy he sentido una de esas flechas de cupido y lo he sacado de la librería.
Podría haber escogido cualquier día, porque todo él me parece magnífico, pero como daba igual, he buscado una página cualquiera para un día cualquiera, como por ejemplo, hoy: 1 Febrero. Título: “Cruzar la línea divisoria”.

“Cada dos o tres siglos, ocurre una aguda transformación. Cruzamos una “línea divisoria”. En unas cuantas décadas, la sociedad se reorganiza – su manera de ver el mundo, sus valores básicos, su estructura social y política, sus artes, sus instituciones claves -. Cincuenta años más tarde, hay un nuevo mundo. La gente nacida después de la transformación no puede siquiera imaginar el mundo en el que vivieron sus abuelos y en el que nacieron sus padres.
Pero los cambios fundamentales de hoy en día, esas realidades nuevas visibles hace treinta años, realmente sólo están empezando y apenas van a empezar a producir su impacto. A lo largo y ancho del mundo, están tras la reestructuración de los negocios, grandes y pequeños, -fusiones, enajenaciones, alianzas-. Están tras la reestructuración mundial de la fuerza laboral– la cual aunque ya es un hecho cumplido en Estados Unidos, está todavía en sus primeras etapas en Japón y Europa-. Y están tras la necesidad de una innovación fundamental en la educación y, especialmente, en la educación superior.
Estas realidades son diferentes de los asuntos en los que todavía fijan su atención los políticos, economistas, estudiosos, hombres de negocios y líderes sindicales, y sobre los que todavía escriben libros y pronuncian discursos.”

(Las nuevas Realidades. La sociedad poscapitalista. The Age of Discontinuity.)

Drucker, muerto hace ya 10 años, parece que esté mirando desde el pasado, el presente o el futuro a una realidad atemporal pero que nos condenamos reiteradamente a vivir. Parece que estamos empeñados en acuñar cada día el dicho ” el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”.

Si la reflexión es innegablemente visionaria y poco rebatible, más calado tiene aún la sugerencia que nos propone para seguir adelante en actitud creadora:

“La próxima vez que oiga a sus colegas golpear la mesa por algo que evidentemente ya pasó, encuentre una manera de decirles que necesitan despertar y abrir los ojos.”

No soy de seguir consejos, pero confieso que el espíritu de la rebelión que subyace en las reflexiones del que está considerado el más grande filósofo de la gerencia del siglo XX, me enamora de forma arrebatadoramente apasionada.

Alicia Mª Iglesias @aliciamiglesias

Esto no es gratis.

Los que me conocen saben que soy especialmente quisquillosa con la construcción de las frases y la utilización de las palabras. Ello me ha traído más de un quebradero de cabeza en el trabajo y también en casa, pero pienso que si no usamos correctamente las palabras estamos generando comunicaciones equivocadas.

Cuando hago proyectos de estrategia para las marcas, me concentro en elegir bien el verbo que define el objetivo y el  complementario que encaja como estrategia, al igual que busco y rebusco hasta dar con el adjetivo que define el tono. Y no es por un alarde de “snobismo lingüístico” sino porque creo que la traducción en palabras de lo que pretendemos comunicar pone en riesgo y a la vez da mucho valor a las marcas. La consecuencia para mí no es que consigo tener una marca bien construida o una campaña bien enfocada, sino que estoy ayudando a un negocio a prosperar.

La construcción de las marcas en la mente del consumidor podemos decir que se consigue desde las emociones que conseguimos generarles, pero los que trabajamos en marketing y comunicación sabemos que antes de generar cualquier pieza de comunicación, la tenemos que explicar a quien la va a traducir en lenguaje publicitario o periodístico. Poner esa explicación negro sobre blanco es un ejercicio al que se le reivindica continuamente su valor, ¡no sé porqué cuesta tanto escribir un briefing!. O de hecho, sí lo sé. Escribir nos obliga a pensar, a ordenar las ideas, a elegir las palabras, y, en el caso de que escribamos sin pensar y ordenar, evidencia que no lo hemos hecho. Enfrentarme a un briefing mal escrito es una de los momentos más difíciles cuando recibo un proyecto, porque desencadena en mi cabeza una serie de preguntas que necesito aclarar para cumplir con el objetivo del proyecto y que en algunos casos, pone en apuros a quien tiene que responder las preguntas. Y enlazo así con el inicio de este post.

Dejando aparte el caso concreto de los briefings, últimamente me veo corrigiendo también algunos de los artículos que veo publicados al hilo del uso de las Redes Sociales como herramienta de marketing y comunicación.

Es cierto que acceder a las Redes Sociales es gratis pero no admito de ninguna de las maneras que se diga que hacer comunicación en ellas es gratis.

¿Dónde estamos mirando?, ¿qué estamos haciendo los profesionales de la comunicación cuando decimos que hay que saber contactar con las personas?, ¿por qué la comunicación en televisión se asume universalmente que sí tiene un coste y en internet no?, ¿acaso porque en TV hay que pagar a las cadenas para emitir o porque hay que hacer un spot o quizás por ambas cosas? Disculpad, pero en la Blogesfera y las Redes Sociales hay que crear las piezas de comunicación correspondientes y se llaman, posts, discusiones, dinamización de grupos, y muchas otras cosas que son igual o más sofisticadas que una cuña de radio, un spot o un publirreportaje.

¿Por qué se está dispuesto a dejar en las manos de alguien que escribe por 80 centimos de € un post en un blog para darle difusión a la marca?, ¿y por qué no se paga eso mismo al gabinete de prensa que escribe un artículo sobre nuestra marca para una revista de papel? De hecho la pregunta es,

¿si el reportero de la revista en papel nos dijera que cobra 80 céntimos de €, nos fiaríamos de la calidad de su trabajo?

He declarado mi batalla abierta a todos los que, quizás por hacer un uso poco ortodoxo de las palabras, dicen que hacer comunicación en Internet es gratis. No por fanatismo, no porque defienda a los Ilustres Académicos de las Lenguas que las estudian y protegen. O quizás también. Pero sobre todo porque hay una gran industria que aún está por nacer, que muchos estamos construyendo desde la innovación, el estudio de las nuevas tendencias y el esfuerzo y que, cuando cualquiera de los que, bajo la etiqueta de “divulgador sobre esto del Internet 2.0” dice que comunicar en Internet es gratis, está destruyendo. Es muy fácil regalar el trabajo, especialmente si no es el propio.

¿Un poco de música? Apuesto a que no puedes evitar llevar el ritmo. Haz click y comprúebalo.

Si las empresas necesitan de expertos que cuiden sus marcas en los medios off line, a quienes reconocen su valía y su trabajo con la remuneración correspondiente, ¿por qué tenemos que admitir que cuidarlas en el medio on-line es gratis? Quizás pueda ser más barato, pero eso, en cualquier caso siempre tendrá que explicarse con respecto al objetivo que se pretende y en términos de eficiencia y no en términos absolutos.

Tengamos claro lo que ofrecemos y no nos dejemos ofuscar por el corto plazo ni por los modelos de negocio trasnochados. El valor está, como siempre, en el talento que debemos exigir en todas fases de la cadena de producción de la comunicación.

La comunicación en la Web 2.0 es la clave para conectar con el consumidor del siglo XXI. En los años 60, los publicitarios vendieron bien su llave al medio rey de entonces, la televisión. Yo personalmente, voy a reivindicar el espíritu de la Gauche Divine 2.0.

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Alicia Mª Iglesias @aliciamiglesias