“Por qué me hablas de amor cuando sólo quieres sexo”, o el respeto al diccionario.

Este no debería ser el primer post del año. Tampoco debía ser mi primer post en este blog. Desde hace un par de semanas estoy a vueltas con el que sí debería serlo, y aunque sé que mi socio lo anunció en Twitter sin intención de presionar, prometo que estará colgado antes de acabar la semana.

Decir que me cuesta escribir el post que tengo comenzado y, sin embargo, estar escribiendo éste  puede parecer una contradicción; pero si seguís a partir de este año mis reflexiones en el blog, descubriréis que soy en esencia una continua interrogación y cerrar los temas sin abrir hipervínculos, me cuesta un poco.

Vivir de forma consciente, es lo que tiene. Me cuestiono muchas de las cosas que ocurren, con el ánimo de entenderlas y encontrarles la arista en la que reside su utilidad para avanzar. Vivo intensamente el momento, con los ojos y la mente abierta para construir oportunidades con cada una de las personas y de los eventos en los que participo, con mayor o menor proactividad.

Por eso, mi agenda está más o menos llena, pero siempre flexible y especialmente disponible cuando oigo palabras como “he pensado que… ¿a ti qué te parece?”, “cómo podríamos hacerlo…”, “esto sería una colaboración…”. Y los que me conocen saben que cuando elijo las palabras procuro asegurarme de que conozco bien su significado y por eso las utilizo. Porque hay que ser respetuoso con quien nos escucha/lee y no dar gato por libre.

La semana pasada, una llamada irrumpió en mi móvil. Ella (voy a ser discreta) me proponía una colaboración. Atención! Palabra clave!  Nosotros somos una pyme que cree y practica las colaboraciones win-win.

Escuché su propuesta: su empresa ofrece servicios de seguridad para los datos especialmente para pymes y, teniendo en cuenta nuestro perfil de empresa, nos habían seleccionado para proponernos una colaboración. Nos ofrecían un servicio y, tras su uso, nos solicitarían una recomendación. En el momento de vernos nos contarían los detalles y tendríamos que tomar la decisión en ese mismo momento.

Podría ser asimilable a otras propuestas que nos han hecho en las que si hemos participado en alguna ocasión, siempre ha sido con la condición de ser fieles a nosotros mismos. Quizás el Banco de Sabadell, por poner un ejemplo,  podría dar su opinión sobre nuestro feedback sobre su web. La insistencia en que tendríamos que tomar la decisión de colaborar en ese mismo momento tampoco me pareció extraña.

El tema de la colaboración que Ella me proponía me interesó. Algunas de las conversaciones entre mi socio y yo los dos últimos meses han ido sobre la mejora del sistema de seguridad de la información en la empresa. Como el especialista es él, le propuse que hablara con ellos para avanzar en algún detalle para ver si nos podría interesar. Ambas partes estuvimos muy interesados en vernos y en menos de 3 días ya ha ocurrido la reunión. Hace un par de horas que nos dimos la mano cortésmente, porque, ante todo, nosotros somos unos señores.

A la reunión hemos ido mi socio y yo porque insistieron especialmente en que, como era una colaboración, a la reunión debían ir quienes pudieran decidir sobre el tema de forma inmediata. Hasta aquí todo parece razonable y, para qué mentir, tampoco tenemos tanta estructura. Por su parte, Ella vino acompañada de su jefa.

Se inicia la reunión. Nos proponen que expliquemos nuestra empresa con especial énfasis en qué necesidades de seguridad en la información tenemos, puesto que así podrán ajustar su propuesta del servicio objeto de la colaboración. No os voy a explicar lo que les contamos, es irrelevante para el objeto de este post. Tan irrelevante como resultó serlo para la supuesta propuesta de colaboración.

Tras tres horas de reunión en la que de forma incisiva nos han hecho reflexionar sobre la criticidad de la seguridad de los datos de nuestra empresa, e invitarnos a hacer, cito palabras textuales “la carta a los Reyes”, quizás sólo tenga que agradecerles el ejercicio de reflexión que nos han hecho hacer. He descubierto que lo que pensaba que era crítico en mi empresa no lo es y, sin embargo, que lo amenazado es lo que yo creía más seguro. También tengo que decir, y ellas si leen este post reconocerán… o quizás no, que esta conclusión ha sido más fruto de la conversación entre mi socio y yo en la reunión, que no con ellas, a quienes de cualquier modo agradezco el haber creado el momento para la reflexión, porque ellas, como decía aquél, “han venido a hablar de su libro”.

Porque me obligo a ser positiva y porque hoy aún es martes y me queda algo de frescura del fin de semana, pero no se merece menos denuncia que ésta la actuación de esta empresa, que será todo lo multinacional y experta que dice ser, pero engaña cuando dice que ofrece una propuesta de colaboración. Y encima dice que no te hace perder el tiempo.

Llaman colaboración a una oferta comercial cerrada e innegociable en ninguno de sus términos y con condiciones restrictivas también innegociables en las que se incluye como condición sine quanon que, para ser su cliente( porque no colaboras más que pagando y dejando tu marca para completar sus credenciales), debes proporcionarle 10 de tus contactos para que puedan hacer acción comercial. ¡Acabáramos!

Ofrecer un servicio en condiciones especiales de precio no es ofrecer una colaboración. A eso se le llama descuento, oferta, o simplemente, condiciones especiales.

Lo peor ha sido cuando, declarando interés por su servicio (aunque, de base, no tienen una solución de seguridad a la medida de lo que habíamos identificado como información crítica para nosotros, pero sobre la estela de la ilusión que dejan los Reyes Magos cuando recogen las cartas…), la única opción era decir sí o no a su oferta comercial cerrada, sin más posibilidades de seguir hablando.

Después de tres horas y media, no han dedicado ni dos minutos a hacer una propuesta a medida, que había sido su promesa inicial; de hecho, venían a rematar una venta de 25.000€ en una cafetería con una Pyme en el primer contacto, una Pyme de la que, dicho sea de paso, no conocían nada excepto su nombre en un listado, como han declarado al final de la reunión al preguntarles yo por qué nos habían elegido.

Quizás la próxima vez empiece por ahí, pero me sentiría mal preguntando a alguien por qué me ha elegido, cuando ese alguien te propone una colaboración y te invita, al inicio de la reunión, a que ambas partes expliquemos lo que hacemos para llegar a un acuerdo.

No estoy acostumbrada a pensar que la gente me llama al móvil dirigiéndose por mi nombre y hablándome de mi empresa para proponerme una colaboración, cuando su verdadera intención es que quiere venderme su servicio de catálogo faltándole el respeto al diccionario.

En el entorno Internet 2.0 sabemos muy bien lo que significa colaborar. Y también sabemos que la colaboración puede traerte muchas oportunidades de negocio. Y también sabemos que la falta de transparencia se perdona mal. Difícilmente le damos una oportunidad a quien se acerca hablando de amor cuando, en realidad, quería sexo.

Y ahora me voy a acabar el que será mi primer post oficial en el blog, con mis reflexiones sobre las tendencias del 2010.

Alicia Mª Iglesias @aliciamiglesias

8 pensamientos en ““Por qué me hablas de amor cuando sólo quieres sexo”, o el respeto al diccionario.

  1. Precioso post, Alicia. Leyéndote revives tambén, esos momentos del día a día en los que en nombre de la buenas maneras que no percibes, uno mantiene la sonrisa puesta y no decide interrumpir una llamada o levantarse de una reunión. Ya espero, el segundo🙂

  2. Me encanta tu entrada Alicia. La verdad creo que tenenmos que organizarnos; me explico: o cambiamos el significado de la palabra colaborar o volvemos al diccionario antes de mandar mensajes. Por mi parte cuando exploro colaboraciones es en la filosofia de complementarnos o fortalecernos con la otra parte. Estoy hasta arriba de las colaboraciones tipo:
    – Podemos colaborar….que traducido es: Tu me pasas clientes y yo les facturo (si acaso te paso una comisión o no)…oye!!! A ver si somos un poquito más serios.

    El noble arte de la venta esta bien y no debemos esconderlo. Pero cada cosita en su sitio. Que todos nos tenemos que ganar la vida, genial!!! Pero la verdad por delante, que perder el tiempo resulta muy, muy caro.
    Ánimo con las entradas, que ya ves que tienen respuesta.
    Toni

  3. Excelente post! Pues si vaya propuesta de colaboración!! y como mínimo se podían haber reunido en un Cowork. jejeje! Bueno, la culpa no se si es de ellas o la empresa que representan ya que no me parece incluso no muy acertado como técnica de venta pero en la vida tenemos de todo y por lo menos como dices en el post lo positivo de esta reunión es que os ha hecho reflexionar sobre algunos aspectos de vuestra empresa. Esta gente esta lejos del mundo 2.0 y de las recomendaciones digitales..y me temo que con esta estrategia no se vayan a comer una rosca. World is changing… y pondrá a cada uno en su sitio.

    Un saludo,

    Javier Bravo Tourón
    CEO CoworkAsturias.com

  4. Gracias Teresa, por estar ahí en silencio pero haciendo escucha activa, ya veo😉 Porque las dos sabemos que hablando claro se llega lejos y que los cafés se siguen tomando incluso después de ser cliente-proveedor, cuando hay honestidad en las relaciones.
    Respecto a lo del segundo post, no me tomaré tu comentario como presión, porque ando pelín desbordada con el impacto de éste, además del trabajillo, pero tengo el compromiso de sacarlo esta semana y así será. ¿El domingo cuenta como dentro de la semana, verdad?😉

  5. Gracias, Toni por tus comentarios. Sobre el noble arte de la venta, podríamos estar hablando largo y tendido. Sobre el significado de las palabras, debería haber menos tema de conversación ya que la RAE nos facilita el trabajo. Sin embargo, dedicamos mucho tiempo a interpretar lo que nos decimos al hablar (y ya no te digo al escribir!!). Dejando aparte el mundo de las interpretaciones, deberíamos efectivamente reivindicar la vuelta al uso del diccionario.
    Nos vemos también en las próximas entradas. Saludos.

  6. Javier, tomo nota inmediatamente de tu sugerencia del Cowork.
    Sí, con estas experiencias una se hace Fan de Darwin al momento. Muchas gracias por el comentario.

  7. Es un placer leer entradas tan bien escritas como esta. Creo que nunca podré publicar una queja con este estilo y con esta forma. EX-CE-LEN-TE.
    Pero yendo al tema quizás lo que nos pasa es que como nosotros somos de ese pequeño grupo que estamos en el mundo 2.0 y nos lo creemos de verdad (los que compartimos), todo lo que es vuelta al 1.0 nos pone de los nervios.

    Otra cosa es la “mala praxis” de ese proveedor… vaya tela que aún se utilicen estas técnicas de venta.

    Felicidades de nuevo!

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