La lentitud del tiempo real…
Cuando miras la vida al natural, todo sucede muy despacio.
Cuando tenemos la oportunidad de observar algo en “tiempo real”, nos da la impresión de que sucede a cámara lenta. Claro, es posible que no siempre, pero sí en la inmensa mayoría de los casos.
Pero estoy completamente convencido de que esta “lentitud del tiempo real” es una patología moderna. Un producto genuino de nuestro tiempo y de nuestra sociedad. Fruto de una larga trayectoria de muchos años acostumbrados a seguir la vida en diferido.
Cuando no teníamos más alternativa para observar la realidad que mirar las cosas que pasan, nuestro sentido del ritmo (supongo, solamente supongo, no pretendo realizar ninguna aproximación científica a la cuestión porque carezco de los conocimientos y de la cualificación para hacerlo) seguro que era otro. Rápido, lento, deprisa, despacio… seguro que esos conceptos tenían otra dimensión.
Pero ahora no estamos acostumbrados a mirar las cosas que pasan.
No estamos acostumbrados a observar la realidad en directo. Llevamos muchos años observándola en diferido o bien observando una realidad transformada en ficción. Los medios de comunicación nos han inculcado, y nos han acostumbrado, a un ritmo de la realidad que nada tiene que ver con el ritmo natural.
Vemos reportajes de un minuto que nos muestran el efecto de un huracán que arrasó una zona del trópico durante varias horas. Tenemos noticias, documentales, películas, spots, fotografías y relatos en los que el ritmo de la narración es trepidante y, claro, luego miramos por la ventana y nos da la sensación de que la vida real es aburrida.
Mirando la calle fijamente desde el balcón, te das cuenta de que en los casi 70 segundos que tarda el semáforo en cambiar del rojo al verde no sucede gran cosa. Coches parados, peatones que cruzan. Peatones parados, coches que cruzan. Un video de 70 segundos nos mostraría la vida de ese semáforo durante una semana, en una sucesión vertiginosa de fotogramas con cambios de luz (mañana, mediodía, tarde, noche, madrugada…), nubes que vuelan sobre los edificios cual bólidos de fórmula 1… Todo tan rápido!
En cambio, vuelves a tu balcón, a tu ventana, miras y el tiempo real te sigue pareciendo lento. Nos hemos acostumbrado tanto a la ficción del paso del tiempo, que hemos acabado asumiendo como bueno el ritmo televisivo o cinematográfico, mientras que el ritmo de la vida es el que nos parece irreal. Si tenemos que estar dos minutos parados en un semáforo aprovechamos para jugar con nuestro Smartphone. Si tenemos que cruzar la ciudad en autobús leemos la prensa (a ser posible en el iPad), jugamos con la PSP, leemos un libro, hacemos llamadas innecesarias (no todas, claro) para matar el rato… y como última opción, pegamos la nariz a la ventanilla y miramos el pulso de la vida urbana en tiempo real. Pero es tan lenta.
Y, claro, de todo esto asociamos lento con malo, con no deseable, con ineficiente, con poco estimulante.
Lo lento no es bueno. Todo tiene que ser acelerado.
Decía que los medios de comunicación nos han acostumbrado a tener una percepción del ritmo acelerada, desenfocada, irreal. Todo va deprisa. En poco tiempo pasan muchas cosas. Cuando la realidad nos demuestra que no es así. Cuando miramos hacia atrás, cuando hacemos memoria, entonces tenemos una perspectiva de los acontecimientos y podemos valorar cuántas cosas han pasado, cuántas cosas nos han pasado. Pero mientras lo estamos viviendo todo sucede con una cadencia natural que muchas veces nos aburre y entonces buscamos una pantalla en la que podamos ver la vida acelerada.
Paradójico? Quizás. Pero real, no les parece?
Expongo y comparto con todos ustedes esta reflexión sobre la lentitud del tiempo real porque, decía, los medios de comunicación “tradicionales” nos han acostumbrado, nos han inculcado, la idea de que las cosas, para ir bien, tienen que ir rápidas. Y la idea de ir rápido la tenemos absolutamente distorsionada.
Y entonces llegó la Red, y a la red llegaron las personas, con sus contenidos, sus conversaciones, sus comunidades y su ritmo natural de hacer las cosas. Y las personas empezaron a compartir, a conversar, a formar grupos, a entablar relaciones. Y las empresas, las organizaciones, las Marcas, entendieron que ese nuevo entorno, tan distinto del que proporcionan los medios de comunicación tradicionales es un entorno en el que hay que estar para relacionarse con las personas.
Pero lo que todavía las empresas, las organizaciones y las Marcas no hemos entendido del todo (y sí lo vamos entendiendo mucho mejor las personas) es que este entorno, estas comunidades de personas a las que hemos llamado, por ejemplo, redes sociales, este es un entorno en el que la actividad se desarrolla en “tiempo real”. Es el entorno más parecido a mirar por la ventana o sentarnos a observar en la terraza de un bar.
Las empresas y las Marcas tienen tendencia a impacientarse, porque todo les parece lento.
Un minuto dura un minuto, y en un minuto pasan las cosas que caben en un minuto de vida real, no más. En un minuto no se construye la Sagrada Familia, en un minuto no podemos jugar todo un partido de fútbol, en un minuto no aprendemos a tocar el piano cual virtuosos, en un minuto las personas no van y vuelven de vacaciones.
En un minuto no se construye una Comunidad. En un minuto no se multiplican por 1.000 los fans en las páginas de Facebook. En un minuto no somos los más seguidos en Twitter. En un minuto nadie se ha dado cuenta de que hemos llegado.
Las redes sociales son un entorno real, por eso las cosas suceden en tiempo real. Y cuando tratamos de alterar el ritmo, entonces las cosas no se aceleran, normalmente se desbocan, con todo lo que eso conlleva.
Si quiere un roble fuerte, frondoso y alto deberá plantarlo, cuidarlo, regarlo en su justa medida, preocuparse porque la tierra esté sana y las condiciones sean las mejores posibles. Si lo cuida y lo atiende, pero hace usted su vida y se ocupa de todas aquellas cosas de que las personas nos ocupamos, se sorprenderá de lo alto y fuerte que se está haciendo su roble. Y llegará a ser un gran roble, incluso un gigantesco roble.
Pero no se obsesione sentándose delante para ver cómo crece, porque no lo verá crecer. Lo único que conseguirá es desesperarse y, tal vez, acabe decidiendo que algo que crece tan lento no vale la pena. Y entonces se olvidará de su roble, o lo arrancará para poner un árbol de plástico reluciente y muy alto… pero un árbol de mentira.
La realidad, la vida, tiene un ritmo. Y el ritmo de la vida, del tiempo real, es lento, pero es el ritmo natural. Puede que nos gustase que las cosas fueran más deprisa, pero esa elección no está en nuestras manos.
Probablemente me ha quedado un post un tanto metafórico, les ruego me disculpen, me he dejado llevar por la lentitud del tiempo real
José Antonio Rodríguez @jarodriguez




















Muy bueno…. la velocidad de la info, la participación, la creación de contenidos, etc… todo eso es muy rápido, mucho. Lo que no es rápido es la creación de una comunidad de personas con un interés común, ya sea por un tema o hacia una marca. Y eso creo que es lo que descoloca a las empresas cliente. Que una cosa no sea consecuencia de la otra. Pero es que no lo es… así de sencillo.
Despacito y buena letra. Nosotros nos aplicamos el cuento y siempre utilizamos una estrategia de largo plazo que, valga la redundancia, a la larga es más robusta y facilita los resultados posteriores.
Gracias por el comentario, colega: del trabajo de los que “estamos metidos en esto” depende, como dices tú, predicar con el ejemplo. Gracias por vuestro excelente trabajo. Abrazos.
Creo que está apareciendo una nueva dimensión- El tiempo combinado: el real y el virtual. Y quienes vivan apropiadamente el balance de esta dimensión comprenderán mas el mundo real, el cual cada día esta siendo mas desarrollado virtualmente.
Muy bueno, lo compartiré en mis redes (en tiempo real) y espero que algunos de mis clientes lo lean (a su ritmo), si no, ya me encargaré de transmitirles el mensaje de tu artículo
Saludos JAR
Excelente post, gracias JAR; y lleno ademäs de detalles dialëcticos (con tu permiso voy a incluir uno de ellos en mi debate de frases atractivas de LinkedIn, http://goo.gl/11WM8).
Desde Stockholm … un abrazo
Un abrazo desde el caluroso mediterráneo, amigo mio. Un placer y un honor que utilices cualquier frase que te apetezca. Un abrazo y hasta pronto
)
He vuelto para leer otra vez este post. Y es cierto, con el tiempo se lee y se entiende mejor. Con el tiempo real, claro.
Excelente artículo. Creo que esa percepción de la lentitud, es que nos acostumbrado a vivir a manera de telediario. Necesitamos las cosas condensadas para no perder el tiempo y poder consumir otras cosas condensadas. Gracias por este magnífico post.
Un comentario excelente que estaría bien que llegara a una nueva generación que ya ha empezado a vivir con ese “ritmo acelerado” y que no soporta el “ritmo real” Ni siquiera mientras conversan o se relacionan en la red son capaces de esperar las respuestas. Entre uno y otro viaje, aprovechan para hacer una partida a cualquier juegecito o para reordenar su BB que ya han reordenado veinte veces ese mismo día. El mito de la generación multitarea tiene mucho que ver con esa impaciencia vital con la que han nacido y con la que conviven. Felicitaciones por el contenido… tal vez algún cliente consiga entenderlo… y todavía mejor, aunque más raro, tal vez lo entienda y acepte pensar en pasado mañana..
Deberíamos esforzarnos mas por saborear y vivir en tiempo real. Tal vez la lucha por la supervivencia y nuestro espíritu competitivo a veces se tornan en contra y nos saca de la perspectiva real de las cosas. Y así nos vamos de este mundo con la sensación de que todo paso mas rápido de lo que realmente debería.
Que buen regalo para un lunes de revisión y planificación JAR. Toda una filosofía para nuestra vida REAL. A veces tan contaminados por todo lo digital y electrónico nos perdemos de respirar, contemplar y disfrutar lo que nos ofrece cada instante. Valoro mucho más esta reflexión porque concuerda con mi visión humana de la vida y mi búsqueda del sano equilibrio (nada fácil pero allí voy!). Un abrazo en este minuto y veré mi roble crecer al ritmo que decida hacerlo. Saludos,
Excelente post, gran ejercicio de sintesis para definir una realidad que nos abruma y que a veces no nos permite reflexionar y poner cada cosa en su sitio.
Con un simil futbolístico “Guardioliano”, si nos levantamos muy temprano, muy temprano y hacemos cada día bien nuestro trabajo, conseguiremos que el roble llegue a crecer.
Un Abrazo.
Tomàs Broquetas
Muy bueno…. la capacidad de visualizar los que viene y ser acertivo acotara la brecha de los canales tradicionales y web. Para los adultos 2.0 es más lento, pero son ellos los que pueden cambiar,o migrar a lo que ya esta hecho. Crear es mas dificil